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Enfermedad de Crohn: definición, tratamiento y dieta

dieta crohn

La enfermedad de Crohn es una afección inflamatoria intestinal crónica, que alterna con períodos de brotes y remisiones. ¿Qué significa esto? Que a veces se manifiesta con fases en las que los síntomas son más intensos y empeoran (brotes) y otras, en las que los síntomas mejoran o desaparecen casi por completo (remisiones).

Esta enfermedad afecta a todo el tracto gastrointestinal, siendo el íleon distal la región más comúnmente afectada.

Los pacientes experimentan períodos de actividad de la enfermedad, influenciados por una compleja interacción entre factores ambientales, el sistema inmunológico, predisposición genética y cambios en el microbioma del huésped, que llevan a la afectación de la mucosa intestinal.

intestino con crohn

Fuente: harvard.edu

Respecto a cómo afecta a nuestro sistema inmunológico, hay unas células especiales, llamadas células linfoides innatas, que ayudan a proteger la barrera del intestino. Cuando algo nocivo, como un químico o germen, entra en el cuerpo a través de la comida, desencadena la producción de sustancias llamadas citocinas. Estas citocinas, son liberadas por diferentes células del sistema inmunológico y desempeñan un papel importante en la inflamación.

Dentro de las células linfoides innatas, las ILC1 e ILC3 están directamente involucradas en cómo se desarrolla la enfermedad de Crohn y están más presentes en ciertas áreas del intestino de las personas con la enfermedad. Además, se ha observado que hay un aumento en la actividad de ciertos genes y receptores relacionados con estas citocinas en las áreas inflamadas de los pacientes con colitis de Crohn. En resumen, la desregulación del sistema inmunológico, especialmente de estas células específicas, juega un papel clave en el desarrollo y la progresión de la enfermedad de Crohn.

El proceso que conducen al desarrollo y evolución de la enfermedad, se centra en la inflamación, donde las células inflamatorias desempeñan un papel crucial.

Para controlar la enfermedad, la mayoría de las terapias buscan frenar esa cascada de mediadores inflamatorios y proinflamatorios.

Es esencial comprender que la desnutrición afecta a una gran proporción de pacientes con enfermedad de Crohn, alcanzando entre el 65% y el 75%. Actualmente, se reconoce que la dieta juega un papel fundamental en el manejo de la enfermedad.

Este complejo panorama subraya la importancia de abordar tanto los aspectos inflamatorios como nutricionales desde un enfoque integral.

Tipos de Crohn y síntomas

Pueden manifestarse diferentes tipos de enfermedad de Crohn. A continuación, se detallan los cinco tipos:

Enfermedad de Crohn gastroduodenal

Se ven afectados el esófago, estómago y el duodeno. Puede darse a la vez con otros tipos de Crohn. Las personas afectadas pueden presentar dispepsia o indigestión, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y de peso.

Ileocolitis

Es la forma más común de enfermedad de Crohn. Cursa con inflamación del íleon (la última porción del intestino delgado) y el colon. Las personas con ileocolitis pueden experimentar síntomas como: diarrea, pérdida significativa de peso, dolor o cólicos en el área media o derecha inferior del abdomen.

Ileitis o yeyunoileitis

La ileitis es la inflamación del íleon, y sus síntomas pueden incluir dolor abdominal, déficits nutricionales, diarrea (generalmente sin sangre en heces), anemia y pérdida de peso. Por otro lado, la yeyunoileitis implica la inflamación tanto del íleon como del yeyuno (las dos últimas secciones del intestino delgado), y sus síntomas suelen incluir los mencionados anteriormente, pero con mayor gravedad y afectación más extensa.

Colitis de Crohn

No debemos confundirla con la colitis ulcerosa, son dos entidades diferentes. La inflamación se produce en el intestino grueso. Con síntomas como diarrea con sangre y moco. La propia inflamación y afectación del tejido puede provocar ganas de ir al baño con urgencia y a menudo. Pueden tener también la sensación de que necesitan defecar incluso teniendo el recto vacío, porque la inflamación de esta zona produce esa sensación incómoda.

Perianal

Inflamación en el ano o cerca de él, que incluye repliegues cutáneos, fisuras, fístulas y abscesos. ¿Qué síntomas incluye? Dolor, picazón, sangrado, secreción de pus e incapacidad para retener las heces hasta que puedan llegar al baño.

Sin embargo, la enfermedad de Crohn no se limita solo al sistema digestivo, ya que puede afectar otras partes del cuerpo. El dolor en las articulaciones es la manifestación más frecuente, también pueden surgir problemas en la piel, inflamación en los ojos, úlceras en la boca, afecciones hepáticas, así como la formación de cálculos biliares y renales.

Las lesiones orales, pueden ser más graves cuando la enfermedad está activa, pero incluso hasta el 30 % de los pacientes afectados pueden seguir teniendo estas lesiones (especialmente los niños) cuando no están en fase de brote. Y esto es algo que puede dificultar que se siga una dieta adecuada y afectar a su estado nutricional.

Déficits nutricionales en Crohn

déficits nutricionales enfermedad de Crohn

Dada la variedad de síntomas que pueden manifestarse, no sorprende que la desnutrición sea una consecuencia frecuente de esta enfermedad inflamatoria intestinal.

La pérdida de apetito, náuseas, vómitos, reducción de la absorción intestinal, cambios en la microbiota (disbiosis intestinal), pueden contribuir a la desnutrición.

Es fundamental atender especialmente a las necesidades en determinadas etapas de la vida. Sobre todo en adolescentes con la enfermedad de Crohn en remisión, que tienen un mayor requerimiento energético, pero no consumen las suficientes calorías para compensarlo, lo que puede derivar en desequilibrios nutricionales. En los niños, aunque la enfermedad de Crohn no hace que necesiten más energía cuando están en reposo, durante los episodios de brotes, la energía que normalmente se usaría para crecer se redirige hacia la lucha contra la enfermedad. Por esta razón, es fundamental que el plan alimentario tenga en cuenta si nos encontramos en una etapa fundamental para su crecimiento y desarrollo.

En comparación con la colitis ulcerosa, con la que comparte la condición de ser una enfermedad inflamatoria intestinal, se observan niveles más bajos de hemoglobina.

También pueden verse comprometidas la vitamina A y D, el magnesio, zinc y hierro.

Y además, en aquellos que se someten a una extensa resección intestinal tienen un mayor riesgo de malabsorción de vitamina B12. Algo importante a tener en cuenta es que esta deficiencia puede darse tanto en etapas de remisión como en etapas de recaída o brote.

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Vitamina D

La vitamina D desempeña un papel vital en la salud intestinal.

Esta vitamina, modula la inmunidad de la mucosa intestinal y la capacidad de la barrera que recubre el intestino para mantener su estructura y funcionamiento normal. Además, inhibe la producción de determinadas proteínas (citoquinas) que promueven la inflamación y favorece el desarrollo de las células T reguladoras, aquellas que trabajan como mediadoras para mantener un equilibrio adecuado y prevenir respuestas inmunológicas que podrían dañar tejidos sanos.

Estas personas, enfrentan un mayor riesgo de deficiencia de vitamina D debido a factores como la inflamación intestinal, la malabsorción, la ingesta dietética limitada, la reducción de exposición solar y los tratamientos inmunosupresores.

La administración de vitamina D, especialmente en cantidades que oscilan entre 5.000 y 10.000 UI/día, ha mostrado beneficios al reducir los síntomas y recurrencias en la enfermedad inflamatoria intestinal activa. Dosis por debajo de las 2.000 UI/día no parecen tener un impacto significativo en los síntomas ni en los índices de actividad durante la fase inactiva de la enfermedad.

Es importante monitorear regularmente los niveles séricos de vitamina D y que el especialista evalúa de forma individual la pauta de suplementación.

Hierro

Dada la alta prevalencia de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal que sufren de anemia, especialmente las mujeres el hierro es uno de los micronutrientes que más se ha estudiad. En pacientes con enfermedad de Crohn, la causa más común de deficiencia de hierro es el impacto de la inflamación de la mucosa intestinal (debido a la pérdida de sangre del tracto gastrointestinal y la malabsorción).

Aunque pocos estudios han explorado la asociación entre los niveles de hierro sérico y la función ovulatoria o fertilidad en mujeres, evidencia reciente sugiere que la suplementación de hierro podría reducir el riesgo de infertilidad. Es esencial, no perder de vista esto tanto para su bienestar general como para la salud reproductiva en mujeres con esta patología.

Zinc

Las pérdidas aumentan con la presencia de diarrea crónica, ostomías de alto rendimiento y fístulas, agravadas por la inflamación y el uso de medicamentos como los glucocorticoides.

Estudios prospectivos, en los que observan a un grupo de personas a lo largo del tiempo, indican que, a mayor ingesta de zinc, menor riesgo de desarrollar Crohn. Además, la falta de zinc en la sangre se relaciona con consecuencias negativas en los pacientes, como hospitalizaciones, cirugías y complicaciones. Restaurar los niveles normales de zinc en un período de 12 meses podría revertir estos riesgos y devolverlos a niveles fisiológicos normales.

Calcio

Los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal tienen un mayor riesgo de osteoporosis debido a la desnutrición y a problemas en la absorción de nutrientes claves en la salud ósea, agravados por el uso de glucocorticosteroides. Para prevenirlo, es importante asegurar una adecuada ingesta de calcio, entre 1000-1500 mg/día. Si resulta difícil, se debe considerar la suplementación.

¿Qué ocurre con los lácteos?

En un estudio realizado en animales, observaron que consumir leche que contiene ciertos tipos de proteínas (A1 β-caseína y A2 β-caseína) puede aumentar el tiempo de tránsito gastrointestinal, elevar marcadores inflamatorios y reducir el total de ácidos grasos de cadena corta en heces (beneficiosos para la salud intestinal), en comparación con la leche que solo contenía A2 β-caseína.

Algunas marcas específicas de leche han comenzado a promocionar productos que contienen exclusivamente la proteína de caseína A2, en lugar de la A1 β-caseína que se encuentra comúnmente en la leche convencional. Estas leches A2 son una opción para aquellos que creen que pueden experimentar molestias digestivas o síntomas gastrointestinales asociados con la proteína A1 β-caseína.

Además, en un estudio con animales, la leche y el yogur de cabra muestran beneficios para el intestino al reducir la inflamación y proteger el tejido del colon.

Por tanto, algunos estudios sugieren que la elección de ciertos productos lácteos puede influir en la salud gastrointestinal. Es fundamental evaluar cada caso de manera individual a la hora de dar una recomendación al respecto.

Vitamina B12 y vitamina B9 (ácido fólico)

Las deficiencias de vitamina B12 y ácido fólico son también habituales. Concretamente, en la enfermedad de Crohn, la prevalencia de deficiencia de vitamina B12 puede llegar al 60%, especialmente en casos con afectación o resección del íleon terminal (parte final del intestino delgado), lugar de absorción de esta vitamina. Además, se estima que el 40% presentan déficit de ácido fólico, debido a la inflamación, extirpación del yeyuno (parte intermedia del intestino delgado) o efectos de la medicación como la sulfasalazina y el metotrexato.

La vitamina B12 y el ácido fólico son cruciales para la síntesis de ADN, el funcionamiento del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos, desempeñando roles fundamentales en la salud celular y el metabolismo. ¿Qué puede ocurrir si están en valores no adecuados? Podrían desarrollar anemia macrocítica, hiperhomocisteinemia (factor de riesgo de trombosis), trastornos neurológicos y psiquiátricos.

De nuevo, debemos hacer un seguimiento de estos valores, valorar el riesgo de déficit y considerar la administración de suplementación. Generalmente con la pauta la sulfazalazina y metotrexato, se prescribe el suplemento de ácido fólico.

En cuanto a alimentación, debemos evaluar si hay un aporte suficiente.

A continuación, se pueden ver las fuentes de estos nutrientes, pero se debería personalizar cuáles son los mejores alimentos para cada caso en particular.

Fuentes de ácido fólico

Hígado de ternera ecológico, huevos, legumbres, guisante, espárragos, espinacas, remolacha, endivia, escarola, rúcula, berro, brócoli, repollo, mango, aguacate, grosella, frambuesas, papaya, naranja, semillas de girasol, almendras, anacardo, avellana, nueces, cacahuete, mijo, centeno, otros cereales integrales.

Fuentes de vitamina B12

Jurel, sardina, caballa, trucha, salmón, bonito del Norte, mejillones, jamón ibérico de bellota, pollo, hígado de ternera ecológico, huevo.

Magnesio

El déficit de magnesio puede provocar: falta de apetito, náuseas, vómitos, fatiga, espasmos o rampas musculares, urolitiasis, problemas de cicatrización, trastornos en la motilidad del colon y arritmias.

El problema para medir los niveles de magnesio, es que el que está fuera de las células representa solo el 1% del magnesio total. Por lo cual se considera que la valoración del magnesio en plasma/suero no refleja exactamente el nivel intracelular. Una medida más sensible es la excreción urinaria de Mg en 24 horas.

Las recomendaciones de dosificación y tipo de magnesio pueden variar según sus necesidades: mejorar el estreñimiento, el sueño, los calambres musculares… y deben ser pautados con un profesional de la salud antes de tomar un suplemento.

Información sobre algunos tipos de magnesio:

Citrato de magnesio:

– Forma común y fácilmente absorbida.

– Utilizado para tratar la deficiencia de magnesio y el estreñimiento.

Óxido de Magnesio:

– De peor absorción, no es ideal para elevar los niveles de magnesio.

Glicinato de Magnesio:

– Buena absorción.

– Puede ser de utilidad si existen problemas de sueño y para la regulación de las glucemias.

Taurato y L-treonato de magnesio:

– Tienen la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica.

–  Puede reducir algunos síntomas asociados a la ansiedad, la depresión y el deterioro cognitivo.

Glutamina

En condiciones inflamatorias, la falta de aminoácidos como la glutamina puede llevar a la pérdida muscular y fatiga. Tiene además un papel importante en la nutrición de células intestinales e inmunológicas, regulando la permeabilidad intestinal y manteniendo la integridad de las uniones celulares.

De hecho, durante la actividad de la enfermedad se ha observado como los niveles de glutamina en el tejido del colon se reducen.

Sin embargo, es necesario seguir investigando sobre la eficacia y seguridad de la suplementación con glutamina en estos casos.

Fibra: ¿sí o no?

fuentes de fibra para enfermedad de Crohn

En la enfermedad de Crohn se producen desequilibrios en la composición de la microbiota intestinal. Bacterias beneficiosas como Akkermansia muciniphila y bifidobacterias disminuyen, mientras que otras como Fusobacterium y Candida albicans aumentan. Este desequilibrio puede desencadenar procesos inflamatorios en el intestino y reducir la producción de butirato, un ácido graso esencial para el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal, la capa de moco y la regulación antiinflamatoria del sistema inmunitario.

Es fundamental mantener una alimentación que favorezca la diversidad bacteriana, incluyendo alimentos probióticos y prebióticos, para preservar el equilibrio y favorecer la producción de butirato, contribuyendo así a la salud intestinal y la reducción de la inflamación.

Definición y alimentos ricos en prebióticos:

Los alimentos prebióticos son aquellos que contienen componentes no digeribles que estimulan el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas en el intestino. Algunos ejemplos incluyen achicoria, espárrago, ajo, puerro, alcachofa, cebolla, plátano, manzana, avena.

Es importante incorporarlos de manera gradual, porque de lo contrario, puede que se sienta hinchazón abdominal y/o gases.

Dieta baja en residuos

La dieta baja en residuos (DBR) se recomienda para pacientes con empeoramiento de la sintomatología, especialmente aquellos con estenosis intestinal (estrechamiento del intestino), con el objetivo de reducir la frecuencia y el volumen de las deposiciones y prevenir obstrucciones intestinales. No hay una definición clara sobre qué excluye esta dieta, pero generalmente, no incluye cereales integrales, legumbres, la mayoría de las frutas y verduras, leche y derivados semidesnatado o enteros con lactosa y carnes fibrosas.

Pero no hay evidencia de que sea eficaz, de hecho, una dieta baja en fibra como comentábamos podría favorecer la disbiosis, por lo que si es necesaria, mejor mantenerla el mínimo tiempo necesario.

Día tipo de dieta baja en residuos

DESAYUNO- Infusión sin teína ni cafeína.
- Biscotes o bastoncitos de pan blanco con aceite de oliva virgen extra y jamón cocido.
MEDIA MAÑANAPlátano maduro (en brote leve/moderado) o compota de manzana o pera (en brote severo).
COMIDA - Puré de patata y zanahorias cocidas (en brote moderado/grave).
- Pechuga de pollo o pavo a la plancha o al horno.
- Pera cocida o al horno sin piel.
MERIENDA- Yogur natural desnatado sin lactosa.
CENA-Arroz blanco o sémola de arroz, con calabacín sin piel (en brote leve) al horno o sopa de pasta.
- Pescado blanco (lenguado, rape, mero, merluza…) al horno o plancha o tortilla francesa.
- Compota de manzana.

Ideas clave

  • La enfermedad de Crohn es una afección inflamatoria intestinal crónica que cursa con períodos de brotes y remisiones.
  • Sus factores desencadenantes son fruto de una interacción entre factores ambientales, genéticos, inmunológicos y cambios en el microbioma.
  • La enfermedad afecta diferentes áreas del tracto gastrointestinal, dando lugar a diversos tipos de Crohn con síntomas específicos. Además, puede afectar otras partes del cuerpo, como articulaciones, piel, ojos, boca y órganos internos.
  • La desnutrición es común en pacientes con Crohn, afectando hasta el 75% de los casos. La alimentación tiene un papel fundamental en el manejo de la enfermedad, abordando tanto los aspectos inflamatorios como nutricionales.
  • La deficiencia de nutrientes, como vitamina D, hierro, magnesio, zinc, ácido fólico y vitamina B12, es frecuente en pacientes con Crohn, afectando la salud ósea, reproductiva y neurológica. Llevar un control del estado de estos nutrientes en cada paciente es esencial para prevenir estas deficiencias.
  • La fibra y los prebióticos son fundamentales para mantener la diversidad bacteriana y la producción de butirato, contribuyendo a la salud intestinal y la reducción de la inflamación.

En resumen, abordar integralmente la enfermedad de Crohn implica no solo controlar la inflamación, sino también gestionar los aspectos nutricionales y garantizar un enfoque personalizado para cada paciente.

Iria Quintáns

Iria Quintáns

Dietista - Nutricionista

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