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      Comer compulsivamente

      comer compulsivamente

      La mayoría de nosotros, seguramente sabemos lo que significa hincharse a comer hasta sentirse realmente incómodo. Es una conducta bastante aceptada en determinadas fechas, como por ejemplo Navidades. Pero, ¿qué ocurre cuando esta conducta se repite a menudo? Las consecuencias pueden ser realmente graves, causando problemas de salud física como obesidad, diabetes, aumento de colesterol… Y también alteraciones psicológicas y emocionales como inseguridad, sentimientos de culpa y vergüenza, tristeza, insomnio, depresión, aislamiento social, entre otras.

      El trastorno por atracón implica un deterioro en la calidad y la satisfacción con la propia vida, así como problemas para adaptase socialmente. La obesidad es otra consecuencia de las personas que comen compulsivamente.

      ¿Cómo saber si eres un comedor compulsivo?

      Es muy común encontrarnos con personas que no tienen conciencia de su problemática real. Comer de manera abusiva está aparentemente aceptado en nuestra sociedad. Por lo que resulta más difícil aún discernir lo que es una conducta normal de lo que es una conducta problemática.

      Es más, la publicidad, nos anima a comer para “ser más felices”. Por lo que es fácil llegar a creer, que mi relación con la comida está bien, sin darnos cuenta de que realmente tenemos una dificultad a trabajar.

      Otro motivo por el cual es difícil identificar si soy o no un comedor compulsivo, radica en que he podido aprender dichos patrones de conducta de mi entorno más cercano. Por lo cual, no tengo ejemplos de lo que implica una relación saludable con la comida.

      ¿Cómo puedo identificar si soy un comedor compulsivo? Aquí te muestro algunas señales que pueden darte la respuesta.

      • El hambre aparece en forma de urgencia y debes saciarte en ese mismo instante.
      • Comes aún sin hambre y sintiéndote realmente lleno.
      • Cuando estás aburrido, cansado, solo… comes.
      • Ingieres cantidades exageradas de comida en un período determinado de tiempo.
      • Sensación de falta de control sobre la cantidad de comida y la forma en la que comes.
      • Tras el acto de comer, aparecen sentimientos de culpa, arrepentimiento, tristeza, vergüenza…
      • Buscas comer solo o a escondidas.
      • Falta de conciencia durante el acto de comer.
      • Intensa preocupación por el cuerpo, el peso y la imagen.
      • Comes más rápido que la mayoría de personas.
      • Estar a dieta, una y otra vez.

      A continuación te muestro un test de 15 preguntas, las cuales muchas personas que comen de manera compulsiva han contestado que sí.

      No olvides pedir ayuda a un profesional si tienes dudas sobre ello.

      1. ¿Come usted sin tener hambre?
      2. ¿Se da usted atracones de comida sin razón aparente?
      3. ¿Tiene usted sentimientos de culpa y remordimientos después de comer en exceso?
      4. ¿Dedica usted demasiado tiempo y atención a la comida?
      5. ¿Anticipa usted con placer los momentos en que pueda estar solo para comer?
      6. ¿Planea usted de antemano estos atracones secretos?
      7. ¿Come usted con mesura cuando está con otras personas y se desquita cuando está solo?
      8. ¿Afecta su peso a su manera de vivir?
      9. ¿Ha intentado usted de hacer dieta durante una semana (o más) sin haber logrado su meta?
      10. ¿Le molestan a usted los consejos de otras personas que le recomiendan “un poco de fuerza de voluntad” para dejar de comer en exceso?
      11. ¿A pesar de la evidencia en su contra, sigue usted afirmando que puede hacer dieta “por sí mismo” cuando lo desea?
      12. ¿Siente usted ansias de comer a una hora determinada del día o de la noche, además de al a hora de comer?
      13. ¿Come usted para huir de las preocupaciones o de los problemas?
      14. ¿Alguna vez le ha tratado su médico por exceso de peso?
      15. ¿Su obsesión por la comida le hace infeliz a usted o a otros?

      Fuente: https://comedorescompulsivos.es/eres-comedor-compulsivo/test/

      Causas de la compulsión por la comida

      Se desconocen las causas concretas de esta problemática. Cada historia de vida es diferente y hay que estudiar el caso de manera individualizada. No obstante, diferentes estudios apuntan a que son varios los factores comunes que influyen en su desarrollo. Uno de estos factores parece ser la mala gestión emocional. La angustia, ira, aburrimiento, estrés… favorecen claramente a que se den los atracones. La sensación de calma, es un objetivo a conseguir con la comida, cuando la persona no dispone de otras herramientas.

      Carencias afectivas, el afecto negativo y trastornos de ansiedad, tienen una relación directa con las personas que comen de manera compulsiva. El trastorno por atracón presenta comorbilidad con los trastornos depresivos y los trastornos de ansiedad.

      Otra causa influyente en el comer compulsivamente es la búsqueda de sensación de placer y recompensa para compensar carencias. La persona al ingerir ciertos alimentos aumenta la producción de endorfinas y dopamina, sustancias asociadas a estados de bienestar.

      El abuso de sustancias y la impulsividad, también podría ser otra causa a tener en cuenta a la hora de explicar los atracones. Los genes, como por ejemplo tener familiares cercanos que también padecen un trastorno alimentario es otro punto a tener en cuenta.

      Trastorno por atracón

      La restricción alimentaria es otro factor común a dicha problemática. Las personas que desarrollan el trastorno por atracón, anteriormente han realizado diversas dietas restrictivas.

      El perfeccionismo también se estudia como un factor de riesgo para el trastorno alimentario. Diferentes estudios, concuerdan en apuntar que las personas que sufren este tipo de trastorno reaccionan negativamente hacia sus errores, interpretándolos como fracasos.

      Pérdida de control durante la dieta 

      Un gran número de personas que padece este tipo de conductas suelen hacer dieta para adelgazar y a sus espaldas tienen una larga lista de alimentos prohibidos.

      Y es que, la dieta restrictiva, puede ser una respuesta al atracón. Si llevamos demasiado tiempo restringiendo ciertos alimentos, es muy probable que el deseo aumente, provocando que comamos con descontrol y una cantidad nada saludable.

      Después, aparecerán emociones desagradables como la culpa, la rabia, la desesperanza, la tristeza… Favoreciendo así a que se vuelva a repetir este ciclo de restricción-atracón-culpa.

      Estos ciclos pueden provocar graves alteraciones en nuestra salud física (obesidad, diabetes…), como afectar negativamente en la autoestima y seguridad de la persona. Es importante que contemos con la ayuda de un dietista-nutricionista que pueda realizarnos un plan individualizado de alimentación donde no haya restricción de alimentos.

      Contar un equipo de dietista-nutricionista y profesional de la psicología, es clave para poder trabajar este tipo de conductas

      Cuando contactar con un profesional

      Un plan individualizado puede ayudar de manera efectiva a la persona a comprender cómo se formó su relación psicológica con la comida y poder darle un nuevo significado. De esta manera, podrá dejar a un lado los atracones, para dar paso a la conciencia y la confianza.

      Es importante que pidas ayuda a un profesional de la psicología especializado que trabaje de manera multidisciplinar con un dietista-nutricionista si:

      • Sientes que la comida tiene demasiado poder en tu vida. Piensas constantemente en cuál será la siguiente ingesta o tus planes sociales giran en torno a ella.
      • Sientes que no tienes control sobre la comida y no puedes decidir de manera consciente qué, cómo, dónde o cuándo comer.
      • Cuentas calorías de manera obsesiva, en vez de que cuente que es lo que tu cuerpo necesita.
      • Sentimientos como la culpa, vergüenza, ansiedad, tristeza, rabia, frustración… son frecuentes en tu día a día por tu difícil relación con la comida.
      • Sientes que no aceptas a tu cuerpo, te avergüenzas de él y evitas situaciones que impliquen mostrarte.
      • Consideras que llevas demasiado tiempo probando con diferentes dietas y no puedes alcanzar tus objetivos.
      • Sientes que estás desconectado de ti mismo y tus necesidades y ves en la comida un gran aliado.

      Terapia psicológica

      El tratamiento psicológico, es sin duda imprescindible para ayudar a la persona con los problemas que causan episodios de atracones y gula desenfrenada.

       

      ¿Cómo?

      Trabajando con los sentimientos negativos acerca de uno mismo y el cuerpo, la persona aumentará la conciencia sobre sí mismo, pudiendo así transformar sus creencias, para adoptar unas más coherentes y adaptativas.

      Otro aspecto a trabajar con la ayuda de un psicólogo es el aumento de control sobre los comportamientos asociados a la comida. Al aumentar la sensación de control, podrá decidir qué y cómo comer los alimentos escogidos.

      Además, el sujeto podrá centrarse en sus relaciones interpersonales, trabajando así, sus habilidades sociales y asertividad. Podrá transformar la manera de relacionarse consigo mismo y con otros (familiares, amigos, compañeros…). Estos cambios se verán influenciado en la manera que tiene de comer.

      No podemos olvidarnos de la gestión emocional. Gracias a la terapia psicológica, la persona podrá aprender habilidades que le ayudarán a manejar el estrés, a reconocer sus emociones y a gestionarlas de una manera adaptativa. Todo esto reducirá el deseo de comer en exceso.

      A través del minful eating, una técnica basada en la atención plena que se aprenderá en consulta, la persona podrá volver a reconectar con sus señales internas (hambre, saciedad…) y comer así intuitivamente. Dejaremos de contar calorías y pasaremos e prestar atención a nuestra señal de hambre real.

      Bibliografía: Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad. Moránde. ©2014. Editorial Médica Panamericana

      Marta García

      Marta García

      Psicóloga y psicoterapeuta