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      Alimentación del bebé

      El nacimiento de un bebé es un momento mágico y único, lleno de emociones como alegría e ilusión pero también de sentimientos contradictorios como el miedo que deriva de la responsabilidad de criar a un niño ¿seremos capaces?, ¿lo haremos bien?

      Una de las primeras preguntas que surgen es sobre la alimentación del bebé: ¿hasta cuándo hay que dar el pecho?, ¿cuándo hay que introducir los alimentos?, ¿cómo y cuáles?… Es por ello que voy a resolver alguna de las preguntas típicas que surgen a los papás, abuelos, tíos o personas encargadas de la comida de los niños.

      Alimentación del bebé de 0 a 6 meses: Leche materna

      alimentación del bebé

      La leche materna es claramente el mejor alimento para el bebé. En esto están de acuerdo un gran número de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría puesto que el tiempo ha demostrado que durante siglos ha sido y es el alimento esencial para el bebé tanto en tiempos de pobreza como de riqueza. De todas formas, los beneficios que aporta son para ambos son:

      Beneficios para el bebé

      – Promueve el desarrollo sensorial y cognitivo.

      – Reduce del riesgo de muerte súbita y por enfermedades de la infancia como diarrea o neumonía.

      – Favorece la recuperación tras enfermedades de la infancia.

      – Protege frente a alergias.

      Beneficios para la madre

      – Ayuda en la recuperación física tras el parto.

      – Minimiza la incidencia de cáncer de mama y ovario.

      – Reduce riesgo de ciertas patologías como anemia y osteoporosis.

      – Incrementa los recursos de la familia.

      Alimentación complementaria ¿Hasta cuando dar pecho?

      Pero, ¿hasta cuándo se ha de seguir dando el pecho? Se recomienda lactancia exclusiva, o de leche adaptada en caso de no ser posible el amamantamiento, hasta los 6 meses de vida del bebé. A los 6 meses es el momento en el que se introducen gradualmente alimentos sólidos en su dieta para cubrir sus necesidades y así asegurar su correcto desarrollo.

      Por lo tanto, ¿los 6 meses son el fin de la lactancia materna? No, a los 6 meses se inicia la alimentación complementaria, pero la leche materna o adaptada seguirá siendo su principal alimento. Como bien dice la palabra, la alimentación complementaria es la introducción de alimentos que complementan a la lactancia materna. Se debe de intentar mantener hasta los 2 años de edad o más o hasta que madre e hijo lo decidan.

      Entonces, ¿durante cuánto tiempo sigue siendo nutritiva? Sin duda hasta los 6 meses aporta toda la energía y nutrientes que necesita el bebé, hasta el año les aporta al menos la mitad de sus necesidades nutricionales y hasta un tercio durante el segundo año. Pero esto no quiere decir que una vez cumplidos los 2 años deje de ser nutritiva además, crea un vínculo entre madre e hijo/a y el destete es una decisión que han de tomar ellos dos.

      Si tienes dudas sobre cómo incorporar los alimentos en la dieta de tu bebé, podemos ayudarte

      Alimentación del bebé de 6 meses a 3 años: Alimentación complementaria

       

      A los 6 meses es el momento recomendado para iniciar la alimentación infantil complementaria. Es cierto, que nos podemos encontrar con alguna mamá, abuela o incluso personal sanitario como pediatras o enfermeras que nos digan que ellos a los 4 meses ya empezaron a introducir alimentos y eso nos desoriente ¿Cuándo, a los 4 o a los 6 meses? Mi respuesta sigue siendo a los 6 meses, ya que a los 4 meses todavía hay inmadurez tanto intestinal como renal y una introducción temprana de alimentos podría provocar:

      • Diarreas
      • Enfermedades respiratorias por broncoaspiración.
      • Daño renal por sobrecarga y deshidratación.
      • Déficits nutricionales.
      • Alergias alimentarias.
      • Caries dental.
      • Obesidad en el futuro.

      Una vez tenemos claro cuando empezar con la alimentación complementaria vamos a hablar de cómo hacerlo. La introducción de alimentos se tiene que hacer de una manera progresiva y en pequeñas cantidades, asegurando que entre alimento ya dado y alimento nuevo haya un intervalo de tiempo de entre 2 y 5 días (según el alimento introducido) para observar la tolerancia del nuevo alimento. Si se observan vómitos o diarreas tras introducir algún alimento se debe dejar de dar y consultar con el pediatra.

      Para empezar a introducir alimentos puedes utilizar 3 métodos:

      • Papillas: a partir de alimentos convertidos en puré, con o sin tropezones.
      • Baby Led Weaning (BLW): se trata de una alimentación regulada por el bebé. El bebé se alimenta por sí mismo de alimentos sólidos que puede coger con sus manos y masticar o rasgar con sus encías. Se trata de que coma lo mismo que el resto de la familia (evitando la sal y alimentos no recomendados según su edad) y ellos decidan cuánto. Visita nuestra entrevista a Lidia Folgar sobre Baby led Weaning .
      • Baby Led Introduction to SolidS (BLISS): es el mismo método que el BLW pero asegurando que en cada comida haya un alimento rico en energía, otro en hierro y fruta o verdura. De esta forma evitan alguno de los inconvenientes del BLW.

      El orden de introducción de alimentos, aquí seguro que a más de una os sorprenderá mi respuesta, no es importante tal y como dicen la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN). Los estudios actuales no demuestran evidencia suficiente de que retrasar la introducción de algunos componentes como el gluten proteja frente a la aparición de alergias. Si no existen antecedentes familiares de alergias alimentarias se deben de introducir según el desarrollo y características del bebé.

      El calendario de introducción de alimentos nos puede servir como orientación pero no tiene por qué ser una norma. Eso sí, hay alimentos que se deben de evitar:

      • Azúcar, miel y edulcorantes.
      • Sal y alimentos salados (conservas, embutidos, pan…). Hasta el año se debe comer sin sal y después se puede añadir una pizca de sal yodada.
      • Leche de vaca y lácteos (queso, yogures) no antes de los 12 meses.
      • Pescados azules de tamaño grande: pez espada, tiburón, atún rojo y lucio.
      • Cabeza de gambas, langostinos, cigalas… y cuerpo de cangrejo o crustáceos.
      • Espinacas y acelgas en grandes cantidades.
      • Sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos enteros, palomitas, granos de uva enteros, manzana, zanahoria cruda, etc.).
      • Alimentos superfluos como refrescos, golosinas, galletas, postres lácteos (flanes, natillas…), charcutería y bollería. Retrasar lo máximo posible y siempre a partir del año.

      Conclusión:

      El bebé, desde que a los 6 meses prueba el primer alimento sólido y hasta que poco a poco va introduciendo nuevos alimentos, debe de alimentarse a partir de comida sana. Debemos procurar que ésta sea suficiente, satisfactoria, completa, equilibrada, segura, adaptada, sostenible y asequible. Además, es conveniente no pasar por alto, que tanto la madre como el padre o las personas encargadas de su alimentación deben de dar ejemplo. Por ello, es fundamental que no solo los niños se alimenten correctamente sino que los padres también lo hagan.

      En la consulta no sólo podemos ayudarte a orientarte en qué, cómo y cuándo tus hijos pueden comer ciertos alimentos o en adaptar la dieta al niño en función de sus necesidades. También podemos ayudar a la familia a seguir una alimentación saludable.

      Patricia Nevot

      Patricia Nevot

      Dietista - Nutricionista