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Cuando un bebé empieza la alimentación complementaria, muchas familias se hacen la misma pregunta:
“¿Por dónde empiezo?”
Fruta. Verdura. Cereales. Purés. BLW. Trozos. Triturados. Horarios. Cantidades.
Pero hay un nutriente que conviene colocar en el centro desde el principio: el hierro.
No porque haya que obsesionarse. No porque cada comida tenga que ser perfecta. Sino porque, alrededor de los 6 meses, las reservas de hierro del bebé empiezan a tener más importancia y la alimentación complementaria debe ayudar a cubrir unas necesidades que aumentan en esta etapa.La leche materna o de fórmula sigue siendo el alimento principal durante el primer año de vida, pero los alimentos complementarios empiezan a tener un papel clave, especialmente en el aporte de hierro. ESPGHAN señala que, desde los 6 meses, los bebés deben recibir alimentos complementarios ricos en hierro, incluyendo carnes, alimentos fortificados o alternativas adecuadas.
En este artículo veremos por qué el hierro es tan importante, qué alimentos lo aportan, cómo ofrecerlo si haces BLW o purés, cómo mejorar su absorción y qué errores conviene evitar

Resumen rápido: hierro y alimentación complementaria

Si tienes poco tiempo, quédate con estas ideas:

  • A partir de los 6 meses, conviene ofrecer alimentos ricos en hierro de forma diaria.
  • El hierro de origen animal se absorbe mejor que el hierro vegetal.
  • Las legumbres, el tofu, el huevo, los cereales fortificados y algunos frutos secos molidos también pueden aportar hierro.
  • Combinar hierro vegetal con alimentos ricos en vitamina C mejora su absorción.
  • En BLW, el hierro debe planificarse igual que en una alimentación con purés.
  • La suplementación con hierro solo debe hacerse cuando la indique el pediatra.

Júlia Farré

Dietista-Nutricionista

Dietista-nutricionista especializada en alimentación del bebé. Directora del Centro de nutrición y psiconutrición Júlia Farré, diplomada y graduada en nutrición humana y dietética. Colegiada número 507 en el Colegio de Dietistas – Nutricionistas de Catalunya.

Nº col. 507 — CODINUCAT

¿Por qué es tan importante el hierro en bebés?

El hierro es un mineral esencial para el crecimiento, el desarrollo cerebral, la formación de glóbulos rojos y el transporte de oxígeno en la sangre.

Durante los primeros meses de vida, el bebé utiliza las reservas de hierro acumuladas durante el embarazo. Estas reservas dependen de varios factores: la edad gestacional, el peso al nacer, el estado nutricional materno, el momento del pinzamiento del cordón umbilical y si ha habido prematuridad o bajo peso.

A partir de los 6 meses, esas reservas pueden empezar a disminuir y la alimentación complementaria debe ayudar a cubrir las necesidades del bebé. El posicionamiento de la ESPGHAN sobre requerimientos de hierro en lactantes (Domellöf et al., J Pediatr Gastroenterol Nutr, 2014) establece que la alimentación complementaria debe aportar hierro de forma activa desde esta edad. La revisión sistemática de Miniello et al. (Nutrients, 2021) sobre alimentación complementaria y estado del hierro señala precisamente que los alimentos complementarios deben introducirse alrededor de los 6 meses teniendo en cuenta el estado de hierro del lactante.

No significa que todos los bebés vayan a tener déficit. Significa que el hierro debe ser uno de los nutrientes prioritarios al planificar los primeros alimentos.

¿Cuánto hierro necesita un bebé?

Las necesidades exactas pueden variar según el país, las guías utilizadas y la situación individual del bebé.

Como referencia, distintas guías señalan que los bebés de 6 a 12 meses tienen necesidades elevadas de hierro en relación con su tamaño corporal. La Canadian Paediatric Society (Parkin et al., Paediatr Child Health, 2021) recoge una ingesta recomendada de 11 mg/día para lactantes de 7 a 12 meses, una cifra consistente con las recomendaciones de la AAP (Baker & Greer, Pediatrics, 2010)

Esto no quiere decir que tengas que calcular miligramos en cada plato. En la práctica, lo más útil es organizar la alimentación para que el bebé reciba alimentos ricos en hierro todos los días, combinados con una dieta variada y segura.

Tipos de hierro: hemo y no hemo

No todo el hierro se absorbe igual. Existen dos tipos principales:

Hierro hemo

Es el hierro presente en alimentos de origen animal. Se absorbe mejor y su absorción se ve menos afectada por otros componentes de la dieta.

Fuentes habituales:

  • Carne de ternera.
  • Pollo.
  • Pavo.
  • Conejo.
  • Cerdo magro.
  • Pescado.
  • Marisco adecuado y seguro para la edad.
  • Huevo, aunque su hierro no se absorbe tan bien como el de la carne.

Hierro no hemo

Es el hierro presente en alimentos vegetales y alimentos fortificados. Se absorbe peor, pero puede ser muy útil si se combina bien.

Fuentes habituales:

  • Lentejas.
  • Garbanzos.
  • Alubias.
  • Guisantes.
  • Tofu.
  • Tempeh.
  • Cereales fortificados con hierro.
  • Avena.
  • Quinoa.
  • Semillas molidas o en crema fina.
  • Frutos secos molidos o en crema fina.
  • Verduras de hoja verde, aunque no suelen ser la fuente principal en bebés.

La Asociación Española de Pediatría (Gómez Fernández-Vegue, 2018) recuerda que existen alimentos de origen no animal con hierro no hemo, como legumbres, frutos secos, brócoli y algunos panes enriquecidos, aunque su absorción es menor que la del hierro de origen animal.

Alimentos ricos en hierro para bebés

  1. Carne

La carne es una de las fuentes más interesantes de hierro durante la alimentación complementaria, especialmente por su contenido en hierro hemo.

Puedes ofrecer:

  • Ternera.
  • Pollo.
  • Pavo.
  • Conejo.
  • Cerdo magro.

Cómo ofrecer carne al bebé

En puré:

  • Triturada con verdura y patata.
  • Mezclada con legumbres.
  • En crema de verduras con carne.

En BLW:

  • En hamburguesitas caseras blandas.
  • En albóndigas muy tiernas.
  • En tiras grandes y blandas si el bebé puede gestionarlas.
  • Muy bien cocinada y sin sal.

Una buena opción es preparar mini hamburguesas de carne picada de calidad con verdura rallada, cocinarlas bien y ofrecerlas en formato seguro.

  1. Pescado

El pescado también puede formar parte de la alimentación complementaria desde el inicio, siempre bien cocinado, sin espinas y en formato seguro.

Opciones:

  • Merluza.
  • Lenguado.
  • Bacalao fresco desalado adecuadamente.
  • Salmón.
  • Sardina, cuidando las espinas.
  • Caballa pequeña.

Hay que evitar pescados grandes con alto contenido en mercurio en población infantil. AESAN actualiza recomendaciones sobre consumo de pescado por presencia de mercurio y recomienda precaución con especies de gran tamaño en niños pequeños.

Cómo ofrecer pescado

En puré:

  • Triturado con patata, calabacín o zanahoria.
  • En crema de verduras.

En BLW:

  • Desmigado en trozos grandes y blandos.
  • En hamburguesitas de pescado.
  • En croquetas caseras sin sal y con textura segura.
  • Mezclado con patata cocida y aplastada.
  1. Huevo

El huevo es un alimento muy interesante en alimentación complementaria. Aporta proteína de calidad, grasas, colina y micronutrientes.

Aunque no es la fuente más potente de hierro, puede contribuir al conjunto de la dieta.

Cómo ofrecer huevo

  • Tortilla francesa bien cuajada.
  • Huevo cocido rallado o chafado.
  • Revuelto bien cocinado.
  • En tortitas blandas con verduras.
  • En preparaciones caseras aptas para bebé.

El huevo debe ofrecerse siempre bien cocinado.

  1. Legumbres

Las legumbres son una excelente fuente de hierro vegetal, fibra, proteína vegetal y otros minerales.

Opciones:

  • Lentejas.
  • Garbanzos.
  • Alubias.
  • Guisantes.
  • Soja.
  • Hummus casero sin sal.
  • Pasta de legumbres.

Cómo ofrecer legumbres

En puré:

  • Lentejas trituradas con verduras.
  • Crema de garbanzos.
  • Puré de alubias con arroz.

En BLW:

  • Hamburguesitas de lentejas.
  • Falafel al horno sin sal.
  • Hummus untado en pan sin sal o en bastones de verdura cocida.
  • Garbanzos chafados.
  • Lentejas mezcladas con arroz bien cocido.

En bebés pequeños, no ofrecer garbanzos o alubias enteras si hay riesgo de atragantamiento. Mejor chafados, triturados o integrados en preparaciones blandas.

  1. Tofu y tempeh

El tofu, especialmente el tofu firme, puede ser una buena fuente de hierro vegetal y proteína en familias vegetarianas o veganas.

Cómo ofrecer tofu

  • Tofu firme en bastones cocinados.
  • Tofu desmenuzado con verduras.
  • Tofu triturado en cremas.
  • Tofu mezclado con legumbres.
  • Tofu en hamburguesitas blandas.

En bebés veganos o vegetarianos, conviene contar con supervisión profesional para asegurar hierro, zinc, vitamina B12, yodo y omega-3.

  1. Cereales fortificados con hierro

Los cereales infantiles fortificados con hierro pueden ser una herramienta útil, especialmente cuando cuesta introducir otras fuentes.

No son obligatorios, pero pueden ayudar.

Opciones:

  • Papillas de cereales fortificadas sin azúcar añadido.
  • Avena fortificada.
  • Cereales infantiles enriquecidos con hierro.

Conviene revisar etiquetas y evitar productos con azúcares añadidos o formulaciones innecesariamente dulces.

  1. Frutos secos y semillas

Los frutos secos enteros no deben ofrecerse a bebés por riesgo de atragantamiento. Pero sí pueden usarse en formatos seguros:

  • Almendra molida.
  • Cacahuete en crema 100 %, muy fina y bien diluida.
  • Tahini o crema de sésamo.
  • Semillas molidas.
  • Chía molida o hidratada.
  • Crema de anacardo o almendra, en cantidad pequeña y textura segura.

Además de hierro, aportan energía y grasas saludables.

plato para bebés rico en hierro

Tabla práctica: alimentos ricos en hierro y cómo ofrecerlos

Alimento Tipo de hierro Cómo ofrecerlo en puré Cómo ofrecerlo en BLW
Ternera Hemo Triturada con verduras Hamburguesita blanda o albóndiga
Pollo / pavo Hemo Triturado con patata o verdura Tira blanda, desmenuzado o hamburguesa
Pescado Hemo / no hemo Triturado en crema de verduras Desmigado, siempre sin espinas
Huevo No hemo Chafado o mezclado con verdura Tortilla francesa bien cuajada
Lentejas No hemo Crema o puré con verduras Hamburguesita o lentejas chafadas
Garbanzos No hemo Hummus casero sin sal Chafados o falafel blando al horno
Tofu firme No hemo Triturado con verduras Bastones cocinados
Cereales fortificados No hemo añadido Papilla sin azúcar añadido Tortitas blandas o mezcla espesa
Tahini No hemo Mezclado en puré de verduras Untado muy fino y bien diluido

Cómo mejorar la absorción del hierro

El hierro vegetal se absorbe peor que el hierro animal, pero podemos mejorar su aprovechamiento con una estrategia sencilla: acompañarlo de vitamina C.

Alimentos ricos en vitamina C

  • Naranja.
  • Mandarina.
  • Kiwi.
  • Fresas.
  • Tomate.
  • Pimiento rojo.
  • Brócoli.
  • Coliflor.
  • Patata.
  • Mango.
  • Papaya.

Combinaciones útiles

  • Lentejas + tomate.
  • Hummus + unas gotas de limón.
  • Garbanzos + pimiento rojo.
  • Tofu + brócoli.
  • Avena fortificada + kiwi.
  • Ternera + puré de verduras con tomate.
  • Tortilla + fresas de postre.
  • Pescado + patata y pimiento.

No hace falta que cada comida sea perfecta. Pero sí es buena idea que muchas comidas con hierro vegetal tengan cerca una fuente de vitamina C.

Este efecto potenciador de la vitamina C sobre la absorción del hierro no hemo está ampliamente documentado en la literatura científica (Hallberg & Hulthén, Am J Clin Nutr, 2000).

¿Qué dificulta la absorción del hierro?

Algunos factores pueden reducir la absorción del hierro no hemo:

  • Exceso de lácteos alrededor de comidas ricas en hierro.
  • Té o infusiones, que no son adecuados como bebida en bebés.
  • Dietas muy basadas en cereales integrales sin remojo, fermentación o variedad.
  • Mucha fibra concentrada en bebés con poca ingesta total.
  • Poca presencia de vitamina C.
  • Alimentación complementaria muy basada en fruta, verdura y cereales sin fuentes claras de hierro.

Esto no significa que haya que eliminar lácteos o cereales. Significa que conviene organizar bien el conjunto.

Entre los 6 y 12 meses, la leche materna o de fórmula sigue siendo el alimento principal, y si el bebé toma fórmula, esta también aporta hierro. Pero en la alimentación complementaria no conviene que los lácteos desplacen sistemáticamente a alimentos ricos en hierro. La AEP recuerda que la alimentación complementaria no sustituye bruscamente a la leche durante el primer año.

¿Qué pasa si hago BLW? ¿Hay más riesgo de déficit de hierro?

El BLW puede ser una forma válida de iniciar la alimentación complementaria, pero requiere planificación. Uno de los riesgos cuando se hace “BLW improvisado” es que el bebé acabe comiendo sobre todo fruta, verdura, pan, pasta o tortitas, y que falten alimentos ricos en hierro.

El problema no es el BLW. El problema es hacer BLW sin priorizar nutrientes clave.

En el ensayo clínico BLISS (Daniels et al., BMC Pediatrics, 2015; Taylor et al., JAMA Pediatrics, 2017), una adaptación del BLW que incluye recomendaciones específicas sobre seguridad y alimentos ricos en hierro, se corrigieron algunos de los puntos débiles del BLW clásico, como el riesgo de ingestas insuficientes de hierro. Los resultados mostraron que con la planificación adecuada, el grupo BLW no presentó mayor riesgo de déficit de hierro.

Regla práctica para BLW

En las comidas principales, intenta que haya:

  1. Un alimento rico en hierro.
  2. Una fruta o verdura rica en vitamina C.
  3. Un alimento energético seguro: patata, arroz, pan sin sal, aguacate, aceite de oliva o cereal adecuado.

Ejemplo:

  • Hamburguesita de ternera + calabacín cocido + mandarina.
  • Lentejas chafadas + arroz + tomate.
  • Tortilla bien cuajada + fresas + pan sin sal.
  • Tofu a la plancha + brócoli + patata cocida.
  • Hummus sin sal + bastones de boniato + kiwi.

¿Y si mi bebé come muy poca cantidad?

Es normal. Al principio, muchos bebés exploran, chupan, escupen, aplastan, tiran comida al suelo y comen muy poco.

Durante las primeras semanas, la alimentación complementaria es también aprendizaje: texturas, olores, coordinación, autonomía y experiencia.

Pero eso no significa que dé igual lo que se ofrezca. Si el bebé come poco, todavía es más importante que los alimentos disponibles sean nutricionalmente interesantes.

En vez de ofrecer solo fruta o verdura, podemos ofrecer desde el inicio alimentos ricos en hierro en formatos seguros.

Ejemplos de comidas ricas en hierro para bebés de 6 meses

Ideas con carne

  • Mini hamburguesa de ternera y calabacín.
  • Albóndigas blandas de pavo.
  • Pollo desmenuzado con patata cocida.
  • Puré de verduras con ternera.
  • Conejo guisado sin sal, bien desmenuzado.

Ideas con pescado

  • Merluza desmigada con patata.
  • Hamburguesitas de salmón y boniato.
  • Pescado blanco triturado con calabacín.
  • Sardina bien limpia y chafada con tomate.
  • Croquetas caseras blandas de pescado sin sal.

Ideas con legumbres

  • Hummus sin sal con limón.
  • Lentejas chafadas con arroz.
  • Hamburguesas de garbanzos.
  • Crema de alubias con verduras.
  • Falafel al horno adaptado.

Ideas vegetarianas

  • Tofu firme con brócoli.
  • Lentejas con tomate.
  • Avena fortificada con kiwi.
  • Tortitas de garbanzo.
  • Crema de guisantes con patata.
  • Tahini diluido en puré de verduras.

Menú ejemplo de un día rico en hierro para bebé

Este ejemplo es orientativo. Las cantidades dependen del bebé, su desarrollo, apetito y tipo de lactancia.

Desayuno

Cereales fortificados en hierro con leche materna o fórmula y kiwi maduro.

Comida

Lentejas chafadas con arroz y tomate.
De postre, mandarina en formato seguro.

Merienda

Pan sin sal con una capa muy fina de crema de cacahuete 100 %.
Agua en pequeñas cantidades.

Cena

Merluza hervida con calabacín.
Fresas maduras cortadas de forma segura.

6 Errores frecuentes con el hierro en alimentación complementaria

  1. Empezar solo con fruta y verdura

La fruta y la verdura son saludables, pero no cubren bien las necesidades de hierro. Si durante semanas el bebé toma solo pera, plátano, calabacín, zanahoria y patata, puede faltar un nutriente clave.

  1. Pensar que el bebé “ya obtiene todo de la leche”

La leche sigue siendo fundamental, pero a partir de los 6 meses los alimentos complementarios empiezan a ser importantes para cubrir hierro, zinc y otros nutrientes.

  1. Ofrecer legumbres sin vitamina C

Las legumbres son una buena fuente de hierro vegetal, pero se aprovechan mejor si las combinamos con alimentos ricos en vitamina C.

  1. Hacer BLW solo con alimentos “fáciles de agarrar”

Pan, plátano, aguacate, pasta o tortitas pueden encajar, pero no deberían desplazar siempre a carne, pescado, huevo, legumbres, tofu o cereales fortificados.

  1. Abusar de lácteos cuando avanza la alimentación

Antes del año, la leche principal debe ser materna o fórmula. No conviene introducir grandes cantidades de leche de vaca como bebida principal antes de los 12 meses. La AEP y otros organismos recomiendan mantener la lactancia materna o fórmula junto con la alimentación complementaria en esta etapa.

  1. Suplementar sin indicación

No todos los bebés necesitan suplementos de hierro. La suplementación debe individualizarse según antecedentes, prematuridad, bajo peso, analíticas, dieta y criterio pediátrico.

Bebés con más riesgo de déficit de hierro

Algunos bebés pueden necesitar más vigilancia:

  • Bebés prematuros.
  • Bebés con bajo peso al nacer.
  • Embarazos con anemia materna importante.
  • Pinzamiento precoz del cordón.
  • Bebés con crecimiento rápido.
  • Bebés con ingesta muy baja de alimentos ricos en hierro.
  • Bebés vegetarianos o veganos.
  • Bebés con problemas digestivos o malabsorción.
  • Bebés con dietas muy restrictivas.
  • Bebés que toman mucha leche de vaca antes del año.

En estos casos, es especialmente importante consultar con pediatría y con una dietista-nutricionista especializada en nutrición infantil.

¿Hay que dar suplementos de hierro?

Depende.

Algunos organismos, como la American Academy of Pediatrics, recomiendan suplementación en lactantes alimentados exclusivamente con lactancia materna desde los 4 meses en determinados contextos, y también recomiendan cribado universal de anemia ferropénica alrededor de los 12 meses.

En Europa, La ESPGHAN (Domellöf et al., J Pediatr Gastroenterol Nutr, 2014) señala que no hay evidencia suficiente para recomendar suplementación general con hierro en todos los lactantes sanos europeos de peso normal. Sí recomienda alimentos ricos en hierro desde los 6 meses y suplementación en situaciones concretas, como bajo peso o prematuridad.

Por eso, la respuesta más segura es:

No suplementes por tu cuenta. Consulta con el pediatra si hay riesgo, dudas o síntomas.

Señales que podrían hacer sospechar déficit de hierro

El déficit de hierro puede no dar síntomas claros al principio. Aun así, algunas señales que conviene comentar con pediatría son:

  • Palidez marcada.
  • Cansancio o apatía.
  • Irritabilidad.
  • Falta de apetito persistente.
  • Crecimiento insuficiente.
  • Infecciones frecuentes.
  • Retraso o cambios llamativos en el desarrollo.
  • Somnolencia excesiva.
  • Dificultad para mantener actividad normal.

Estas señales no significan necesariamente anemia, pero justifican valoración profesional.

Alimentación vegetariana o vegana: cómo cuidar el hierro

Una alimentación vegetariana puede ser compatible con la alimentación complementaria, pero debe estar bien planificada.

En bebés vegetarianos o veganos, es importante asegurar:

  • Legumbres frecuentes.
  • Tofu y derivados de soja adecuados.
  • Cereales fortificados.
  • Frutos secos y semillas en formato seguro.
  • Vitamina C en comidas principales.
  • Energía suficiente.
  • Proteína suficiente.
  • Vitamina B12 suplementada en dietas veganas.
  • Control pediátrico y nutricional.

No basta con retirar carne y pescado. Hay que construir una dieta infantil completa.

¿Cómo organizar el plato del bebé para asegurar hierro?

Una forma sencilla de pensar las comidas principales es esta:

  1. Base rica en hierro

Elige una:

  • Carne.
  • Pescado.
  • Huevo.
  • Legumbres.
  • Tofu.
  • Cereal fortificado.
  • Hummus sin sal.
  • Hamburguesita vegetal o animal adaptada.
  1. Vitamina C

Añade una:

  • Tomate.
  • Pimiento rojo.
  • Brócoli.
  • Fresas.
  • Kiwi.
  • Mandarina.
  • Naranja.
  1. Energía y textura segura

Añade una:

  • Patata.
  • Boniato.
  • Arroz.
  • Pasta adaptada.
  • Pan sin sal.
  • Aceite de oliva.
  • Aguacate.
  • Avena.
  • Quinoa.

Ejemplo:

Hamburguesita de lentejas + tomate + patata cocida con aceite de oliva.

Preguntas frecuentes sobre hierro y alimentación complementaria

¿Tengo que ofrecer hierro todos los días?

Sí, conviene que los alimentos ricos en hierro aparezcan a diario, especialmente desde los 6 meses. No hace falta calcular cada miligramo, pero sí planificar las comidas para que no falten.

¿Es mejor la carne que las legumbres?

La carne aporta hierro hemo, que se absorbe mejor. Las legumbres aportan hierro no hemo, de absorción más limitada, pero son alimentos muy interesantes. Lo ideal, salvo dietas vegetarianas o veganas, es combinar distintas fuentes.

¿El bebé puede tomar lentejas desde los 6 meses?

Sí, puede tomar lentejas desde el inicio de la alimentación complementaria si se ofrecen en textura segura: trituradas, chafadas, en crema o en hamburguesitas blandas.

¿El BLW cubre bien el hierro?

Puede cubrirlo si se planifica bien. El problema aparece cuando se ofrece sobre todo fruta, verdura, pan o pasta y se dejan de lado carnes, pescados, huevo, legumbres, tofu o cereales fortificados.

¿Los cereales infantiles con hierro son necesarios?

No son imprescindibles para todos los bebés, pero pueden ser una herramienta útil. Si se usan, mejor elegir versiones fortificadas con hierro y sin azúcares añadidos.

¿La leche materna tiene poco hierro?

La leche materna contiene poco hierro en cantidad, pero su biodisponibilidad es buena. Aun así, a partir de los 6 meses, la alimentación complementaria debe aportar hierro adicional.

¿Puedo dar espinacas por el hierro?

Las espinacas no son la mejor fuente principal de hierro para bebés. Además, algunas verduras de hoja verde deben manejarse con prudencia por su contenido en nitratos en menores de un año. Es preferible priorizar carne, pescado, huevo, legumbres, tofu y cereales fortificados.

¿Cuándo debería consultar?

Consulta si tu bebé es prematuro, nació con bajo peso, tiene una dieta muy restrictiva, come muy poca variedad, sigue alimentación vegana o vegetariana, presenta síntomas compatibles con anemia o el pediatra ha detectado alteraciones en analítica.

Conclusión: el hierro no debe dar miedo, pero sí estar presente

Durante la alimentación complementaria no necesitamos buscar la perfección. No hace falta pesar cada alimento ni convertir cada comida en una fórmula matemática.

Pero sí conviene tener una idea clara:

Desde los 6 meses, el hierro importa.

Importa porque el bebé crece rápido, porque sus necesidades son altas y porque una alimentación complementaria basada solo en fruta, verdura o cereales puede quedarse corta.

La buena noticia es que hay muchas formas de hacerlo bien: con purés, con BLW o con un método mixto. Lo importante es ofrecer alimentos ricos en hierro con frecuencia, combinarlos con vitamina C, adaptar las texturas y acompañar al bebé con seguridad y sin presión.

En el Centro Júlia Farré podemos ayudarte a planificar una alimentación complementaria segura, flexible y adaptada a tu bebé, tanto si queréis hacer BLW, purés o una combinación de ambos.

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