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      Guía práctica para poner orden en tu nevera
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      Si te pregunto cómo definirías el concepto alimentación equilibrada y saludable, ¿Qué me dirías? Seguramente tendrías en cuenta los nutrientes para que no falte ninguna vitamina ni mineral… Sin embargo ¿Sabías que los alimentos nos exponen a riesgos continuamente?

      Una de las características de una buena alimentación es que debe ser segura y no exponernos a riesgos de padecer una toxiinfección alimentaria. Para ello, debemos saber comprar, organizar, limpiar, manipular y conservar de forma adecuada y así mantener a raya las bacterias, parásitos, virus y toxinas producidas por los microorganismos presentes en los alimentos. No debemos olvidar la seguridad alimentaria en nuestros hogares. Pero, ¿A qué me refiero exactamente cuando hablo de este término?

      La seguridad alimentaria es un concepto amplio y del que podemos resaltar dos definiciones:

      1. Son las condiciones y hábitos que preservan la calidad de los alimentos para evitar su contaminación y las enfermedades a causa de  intoxicación alimentaria.
      2. Según la definición adoptada en la Cumbre Mundial sobre Alimentación de 1996, este concepto se puede definir como “el acceso a alimentos inocuos y nutritivos en cantidad suficiente”. Plan de seguridad alimentaria 2007-2010

      Las enfermedades de transmisión alimentaria (TIA) afectan negativamente al organismo poniendo en riesgo la salud de las personas. Las repercusiones son especialmente negativas en niños y ancianos.

      Actualmente en España se ha registrado una mayor incidencia de las enfermedades transmitidas por los alimentos: cada vez más población está expuesta. Por ejemplo, la población consume más comidas preparadas, consideradas fuente de riesgo. Aun así la mitad de las toxiinfecciones se producen en el hogar, un 49% concretamente frente a las ocasionadas en servicios públicos como bares, restaurantes y cafeterías.

      Sobre cómo prevenir estas enfermedades de transmisión alimentaria podríamos hablar durante días, así que en este artículo me centraré principalmente en dos métodos de conservación: la refrigeración y secundariamente la congelación.

      Una buena refrigeración nos ayuda a frenar el crecimiento bacteriano y congelar nos puede ayudar a matar parásitos. ¡No desestimemos su poder! Pero para obtener el máximo beneficio de nuestras neveras hay que seguir unas buenas pautas, tenerla bien limpia y desinfectada y ordenar los productos y alimentos en el mejor lugar.

      organización del frigorífico

      ¿Cómo organizar tu nevera?: Aspectos previos a tener en cuenta 

      Vayamos por pasos, antes de saber cómo debemos manipular, envasar u ordenar los alimentos en el refrigerador debemos tener en cuenta otros aspectos previos:

      • Asegúrate de que tu nevera está bien limpia y desinfectada (más adelante te explico cómo hacerlo). Imagina por dónde pasan todos los envases que llegan a parar en tu nevera: cintas transportadoras, camiones, suelos, plásticos sucios, están en contacto con otros productos, manos más o menos limpias…
      • La temperatura de la nevera debe estar entre 1 y 4 grados.
      • Si prevés comprar refrigerados o congelados ten en cuenta que justo después de la compra se aconseja ir directo a casa y conservar los alimentos de forma segura para evitar romper la cadena de frío.
      • Comprar primero los productos que sean aptos para conservarse a temperatura ambiente: Productos de limpieza e higiene, bebidas, encurtidos, pan, frutas, verduras, etc. Posteriormente comprar productos refrigerados y finalmente los congelados.
      • Siempre debemos tener en cuenta la frescura y las fechas de caducidad o de consumo preferente de los productos que compremos.

      ¿Cómo lavar y desinfectar la nevera?

      El primer paso es pasar un papel de cocina limpio (de un solo uso), sacando toda la suciedad que haya podido quedar por las estanterías. Después, echa por todo el interior un desinfectante especial para neveras y deja que actúe. ¡Nunca retirar al momento!

      Lo ideal es dejar actuar el desinfectante durante mínimos 30 segundos, a continuación retirarlo con un papel húmedo (también, de un solo uso) y finalmente secarlo con otro papel limpio o bien con un trapo o paño limpio.

      ¿Cómo desinfectar la nevera?

      Una vez llegamos con la compra a casa, ¿Qué debemos hacer?

      cómo ordenar la nevera

      Tirar los envases y embalajes de supermercado, a excepción de aquellos que contengan dentro una atmosfera para mejorar la conservación del producto, como sucede en el caso de las bolsas de ensaladas. Los vegetales en esta presentación se encuentran limpios, desinfectados, perfectamente conservados y aptos para su consumo.

      • Todo aquello que quitemos de bolsas, bandejas y papel de film lo debemos conservar en tuppers limpios o bolsas de congelación de un solo uso.
      • Tira a la basura los cartones que unen los yogures y los plásticos que unen las latas. Son materiales que están contaminados.
      • Los huevos deben estar bien cerrados en la huevera de la nevera. Si no tienes huevera o no tiene tapa para cerrarlos, mejor que los guardes en un tupper, siempre conservando la posición del huevo (la parte más estrecha abajo).
      • Retira las frutas y verduras de las bolsas y consérvalas en los cajones inferiores de la nevera. Recuerda que los vegetales no se riegan con agua potable y contienen pesticidas, tierra, suciedad, microorganismos, etc.
      • No limpies la carne y el pescado. Conserva las piezas en bolsas de congelación sin pasarlas por agua, ya que con agua no limpiamos, si no que creamos un vehículo que permite la multiplicación bacteriana. Si vemos que contienen agua podemos secarlas con un papel limpio y seco.
      • Los alimentos frescos que hayamos comprado que no vayamos a consumir en los próximos 4-5 días congélalos en bolsas de congelación cerradas herméticamente lo antes posible. Es mejor congelarlo con previsión que dejarlo en la nevera durante unos días y después congelarlo.

      ¿Cuáles son los mejores envases para conservar?

      Es esencial que los envases cierren herméticamente, sean de un solo uso o se puedan lavar y desinfectar en el lavavajillas por los siguientes motivos:

      • Evitar la contaminación cruzada. El mayor riesgo es cuando un alimento que consumiremos en frío o sin alcanzar altas temperaturas se contamina por otros alimentos, envases o suciedad de la nevera aumentando su carga bacteriana.
      • Evitar el contacto del frío de la nevera directo con el alimento. El frío deshidrata y desmejora mucho los productos, siempre es mejor conservarlos bien cerrados para evitar su contacto. El caso más conocido es cuando unas lonchas de pavo o queso quedan mal cerradas, al día siguiente están secas y no se puede consumir.

      Estos envases más recomendados son: bolsas de plástico con cierre hermético, tuppers clásicos y envases especiales.

       

      1. Bolsas de cierre hermético

      bolsas herméticas para la nevera

      ¡Siempre son de un solo uso! No lavar a mano y dejar tendido con una pinza en la cocina ni en el tendedero de casa.

      Son ideales para congelar las porciones justas que podemos consumir en una ingesta, tanto de forma individual (comprar bolsas más pequeñas) como a nivel familiar (bolsas más grandes para más unidades).

      Se aconseja poner las piezas de alimentos (verduras, frutas, carne, pescado, marisco, etc.) de la forma más extendida posible a lo largo de la bolsa para que el centro del alimento se congele lo antes posible y el crecimiento bacteriano sea mínimo. Así, si hemos guardado varias unidades pero solo queremos una será más fácil de separar y no nos obligará a descongelar la bolsa entera desperdiciando el resto de los alimentos de la bolsa que no consumiremos en el momento.

      2. Tuppers de cierre hermético

      tupper de almacenaje para frigorífico

      En este caso, personalmente lo aconsejo únicamente para refrigerar y no para congelar, ya que si congelamos un tupper lleno de piezas de pescado, el día que necesitemos solamente una nos obligará a descongelar el tupper entero y desperdiciaremos el resto o lo tendremos que cocinar y de nuevo congelar o refrigerar.

      Si congelamos o refrigeramos un alimento con este tipo de tupper, recomiendo los de vidrio especialmente para tener una descongelación o cocción al microondas más segura. Si únicamente es para conservar y es un alimento que no calentaremos con el tupper o es ya es apto para consumir podemos utilizar tuppers de plástico.

      Para congelar varias piezas y separarlas, un truco es cortar las bolas de congelación por los extremos de forma que queden 2 hojas de plástico aptas para la congelación y podemos poner una pieza de pescado en el fondo del tupper, encima un plástico – pescado – plástico- pescado y así sucesivamente, uno sobre otro, de forma que tirando del plástico inferior de cada pieza podemos separar una sola sin tener que calentar todo el tupper.

      3. Envases especiales 

      Nada de medio tomate envuelto en film por la nevera o media cebolla que solo abrir la nevera nos haga llorar… ¡Vivan los envases especiales!

      Conservan las medias frutas y verduras y las conservan estupendamente. No todos cierran herméticamente, así que puedes envolverlos en film y posteriormente cerrarlos en su envase especial para asegurar una mejor conservación.

      Envases especiales para guardar alimentos en la nevera

      Una de las toxiinfecciones más comunes en España son las producidas por la Salmonella. Debemos tener en cuenta que todos los huevos en su superficie exterior contienen salmonella. ¡No permitas que invada tu nevera!

      El aire de la nevera sale de la parte superior y cae hacia abajo. Esta corriente de aire hace que toda bacteria que haya en el refrigerador pueda darse un paseo por él y posarse en el alimento que más le guste.

      Es importante tener presente que los huevos no deben lavarse. Cada huevo contiene unos 11.000 poros (existen para que el pollito que fuese a formarse pudiera respirar) por dónde hay riesgo que penetre la salmonella al interior y contaminar el alimento, sin embargo, hay una capa protectora que envuelve el huevo y evita la entrada de microorganismos. Si los lavamos, podemos romper esta capa y permitir la entrada de salmonella y su crecimiento ya que el medio acuático es perfecto para la multiplicación bacteriana.

      envase para huevos en nevera

      Recuerda guardar los huevos siempre con la parte “puntiaguda” hacia abajo para que la yema caiga i la cámara de aire del huevo (que es el punto de mayor contaminación), quede en la parte superior y evitar que estén en contacto.

      ¿Cómo ordenar la nevera?

      zonas del frigorífico

      Aquí tienes una nevera con sus diferentes zonas. ¿Qué ponemos en cada una de ellas para la conservación óptima de los alimentos?

      ZONA 1: En esta zona va todo aquello que sea “producto acabado”, es decir, que después no se someterá a ningún tratamiento. Por ejemplo: Un tupper de ensalada o gazpacho o un tupper pequeño con el vertido de una lata de aceitunas o encurtidos que no hemos terminado en un aperitivo (líquido + aceitunas + pepinillos, etc.).

      ZONA 2: Productos o alimentos bien conservados que posteriormente cocinaremos y someteremos a altas temperaturas. Por ejemplo: Un tupper de macarrones o de un pescado cocido con patatas y verduras, un tupper pequeño con restos de tomate triturado natural.

      ZONA 3: Materias primas crudas como carnes y pescados. Tras quitar el embalaje sucio y guardarlo en tuppers o bolsas sin pasarlos por agua. Es la zona más fría de la nevera y frenará mejor el crecimiento bacteriano.

      ZONA 4: Es cierto que la fruta puede conservarse fuera de la nevera, pero si te gusta fresca como a mí, lo ideal es guardar las frutas en uno de los cajones cerrados de la nevera y en el otro las verduras y hortalizas.

      Antes de consumir los vegetales en crudo recuerda desinfectarlos con lejía de uso alimentario. Como es un desinfectante, requerirá de un tiempo de actuación en remojo y posteriormente su aclarado.

      Otras consideraciones para la utilización correcta del frigorífico

      • No dejes latas abiertas de salsas, encurtidos, conservas, etc. Ponlas en tuppers pequeños, así durarán en tu nevera entre 5 y 7 días. Recuerda que los envases pasan por sitios poco higiénicos antes de llegar al refrigerador de casa.
      • Permite la buena ventilación y circulación del aire en tu nevera. Mantener un buen orden y no saturar la nevera permite que el aire frío circule bien y conserve bien los alimentos y productos.
      • La nevera debe estar entre 1 y 4 grados y el congelador a -18ºC (no coger congelados a temperaturas superiores de los -10ºC).
      • Una vez cocines un plato, antes de colocarlo en la zona 1 de la nevera, espera que se enfríe. Si no calentará la temperatura de la nevera poniendo en riesgo el resto de alimentos que contenga ( no más de 2 horas).
      • Descongelar en el refrigerador es la mejor forma de descongelar. Planificar tus menús te ayudará a prevenir y sacar las piezas que quieras descongelar 24 horas antes y ponerlas en la nevera.
      • No olvides nada. Que tu nevera no se convierta en el amazonas, ten controlado lo que tienes y rota los alimentos para no dejar que nada caduque o se pudra.

      Conservaciones fáciles pero poco higiénicas

      La imagen de la siguiente nevera puede ser muy vistosa y atractiva, sin embargo, lo único que me gusta de ella es el entusiasmo de su dueño por consumir vegetales. Pero si hablamos de seguridad alimentaria, como diría la que fue mi profesora de higiene alimentaria: es una “cochinada marranada”. Y te justifico el porqué:

      1. Los huevos están abiertos, por lo que la salmonella se extiende por toda la nevera y especialmente al quesito que tiene por vecino, que seguramente, consumiremos en crudo. Como no lo someteremos a una temperatura elevada, la salmonella estará tan campante en este nuevo hogar exponiéndonos al riesgo de padecer una toxiinfección alimentaria.
      2. En la zona dos tenemos vegetales que consumiremos en crudo (también cerquita de la salmonella) y que con sus químicos (pesticidas) y microorganismos (agua no potable, tierra, proceso producción, cintas transportadoras, cajas sucias, etc.) están contaminando a otros productos que consumiremos en crudo y a la carne y al pescado.
      nevera mal organizada

      3. Del mismo modo que los microorganismos del pescado y la carne se extienden a los productos que consumiremos en crudo. Y de olores, ni hablemos.

      4. Las conservas de espárragos y lentejas de la zona 1 están por estrenar por lo que no hace falta conservarlos en la nevera.

      Los únicos puntos a favor son que hay vegetales en el cajón de la zona 4 y a los yogures les han retirado los cartones.

      Conclusiones

      • Una buena higiene en casa es la clave para prevenir la mayoría de enfermedades de transmisión alimentaria.
      • Ésta interviene desde que escogemos el producto que vamos a consumir, lo transportamos, lo conservamos, manipulamos hasta que lo preparamos y finalmente lo consumimos.
      • La higiene de la nevera, los envases y el orden de la nevera es importante para minimizar los riesgos.
      Ana Amengual

      Ana Amengual

      Dietista - Nutricionista

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