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      Hola soy Júlia Farré y me permito entrometerme en este artículo de manera fugaz para explicaros qué podéis encontrar en él. Si el año pasado os traíamos en estas fechas 10 consejos para las comidas de Navidad, en esta ocasión os traemos un post que creo que resultará muy interesante a muchas de vosotras y vosotros. Hemos querido transmitiros en estas líneas una serie de consejos para que disfrutéis de las fiestas y reuniones familiares que se avecinan esta Navidad de la manera más sana posible, tanto desde el punto de vista nutricional como emocional. Patricia Nevot (dietista-nutricionista del equipo) y Marta García (psicóloga de nuestro departamento de psiconutrición) os acompañarán en las siguientes líneas con una serie de consejos y propuestas. No quiero desaprovechar la ocasión para desearos unas felices fiestas y ahora ya sí, os dejo con Marta y Patricia. 

      Aspectos nutricionales

      Hola, soy Patricia Nevot y en la primera parte de este post quiero exponeros los aspectos nutricionales que considero más relevantes durante estas fechas. Te animo a llegar hasta el final y no perderte la segunda parte del artículo, donde mi compañera Marta te dará muchas más claves desde el punto de vista emocional. 

       ¡Y es que ya está aquí la Navidad! Ya llegaron el turrón, los polvorones, las comidas o cenas de empresa cargadas de alcohol, los descuentos en ropa y electrodomésticos para aumentar el consumismo, los adornos en las casas, las calles llenas de luces… y también llegó el momento más temido por algunos:

      …“Todo lo que he conseguido hasta ahora con mi alimentación y mi peso, con la Navidad lo perderé”,

      “bueno, dejo de venir a los seguimientos y ya volveré después de Navidad sino será tirar el dinero”,

      “yo soy de las que empieza cada año después de Navidad, así año tras año”,

      “¡no le voy a decir a mi suegra que deje de hacer el cabrito al horno!”,

      “es una vez al año y no voy a dejar de disfrutar de la Navidad”…

      Y así podría seguir con comentarios parecidos que aparecen antes de la Navidad. Pero, ¿Qué es realmente la Navidad? ¿Cuándo empieza y cuantos días dura? Para ello he decidido consultar lo que dice la RAE (la RAE es la Real Academia Española que se encarga de velar por el buen uso de la lengua española) al respecto:

      qué es la navidad

      Así que si nos fijamos en la tercera definición, la Navidad es el “Tiempo comprendido entre Nochebuena y la festividad de los Reyes Magos”, ésta no empieza en noviembre cuando ya encontramos turrones en el supermercado, ni cuando el Corte Ingles enciende las luces de sus fachadas o empiezan las compras de Papa Noel. Y yo voy a ser más concreta, las Navidades realmente son 5 o 6 días (según la comunidad autónoma) en los que hay una comida o cena especial, no tiene porqué ser el día entero.

      LunesMartesMiércolesJuevesVernesSábadoDomingo
      24 Dic25 Dic26 Dic*27 Dic28 Dic29 Dic30 Dic
      31 Dic1 Ene2 Ene3 Ene4 Ene5 Ene6 Ene

      * San Esteban, festivo en Cataluña.

      dieta y excesos en navidad

      Con esto lo que quiero decir es que la Navidad no dura un mes y medio ni tampoco son 2 largas semanas llenas de excesos en alimentación y alcohol. Es cierto que sí habrá exceso pero podemos intentar que se concentren en esas 5 o 6 comidas o cenas especiales e intentar tomar consciencia de lo qué y cuanto comemos y bebemos.

      Así podremos gestionar la cantidad y elección de todos aquellos alimentos que se ofrecen en Navidad (cordero o cabrito, ciertos aperitivos, dulces navideños…) y que habitualmente no consumimos. Además, las navidades ocurren cada año así que te recomiendo en vez de huir de ellas aprender a adaptar nuestros hábitos alimentarios habituales a la Navidad. Por ejemplo, no es necesario que el desayuno del 25 esté compuesto por las sobras del 24.

      Ideas de menús para Navidad

      recetas navideñas

      Te voy a dar una idea de menú que debes de adaptar a tus gustos y hábitos alimentarios actuales para procurar disfrutar de estos días sin romper con tu rutina de alimentación:

      24 DICIEMBRE25 DICIEMBRE26 DICIEMBRE
      Café con leche. Tostada de pan integral con aguacate y tomates cherry.Té con limón. Tostada de pan integral con tomate untado y aceite de oliva virgen.Café con leche. Tostada de pan integral con hummus y rúcula.
      1 manzana1 pera2 kiwis
      Ensalada variada con quinoa.
      Merluza a la plancha con cebolla salteada.
      Comida Navidad*Crema de calabaza y zanahoria. Calamares plancha con arroz integral de guarnición.
      o
      Comida San Esteban*
      2 rodajas de piña en su jugo1 Naranja2 mandarinas
      Cena Noche Buena*Sopa de verduras con fideos Tortilla francesa con pepino aliñado.Ensalada variada, queso fresco y atún al natural o aceite de oliva. Biscote de pan integral.
      31 DICIEMBRE1 ENERO6 ENERO
      Porridge (leche caliente con copos de avena) con arándanos y canela.Té con limón. Tostada de pan integral con tomate untado y aceite de oliva virgen.Café con leche. Tostada de pan integral con revuelto de huevo y champiñones.
      1 plátano2 mandarinas1 granada
      Tomate aliñado. Garbanzos guisados con acelgas.Comida de año nuevo*Comida de Reyes*
      1 naranja2 rodajas de piña natural2 kiwis
      Cena noche vieja*Crema de calabacín con huevo duro y picatostes.
      Alcachofas al horno o microondas. Merluza con limón.

      Notas:

      • Si no tomas leche puedes sustituirla por una bebida vegetal sin azúcares añadidos y preferiblemente enriquecida en calcio y vitamina D (mirar ingredientes).
      • Se puede mantener el café o hacer té todas las mañanas.
      • El postre en las comidas y cenas no festivas: fruta o yogur natural sin azúcares añadidos o nada.
      • * Procura elegir lo que vas a comer (el qué y el cuanto) desde tu consciencia de hambre. Que no haya nada especificado no quiere decir que la idea sea comer todo lo que haya en la mesa aunque si puedas comer de todo. Recuerda que no será la última oportunidad que tendrás de comer los alimentos que se ofrecen estos días, así que escoge lo que más te apetezca y ves preguntándote a lo largo de la comida o cena cuanto más quieres o necesitas.

      10 claves para cuidar tu alimentación estas navidades

      Es probable que después de tantas Navidades, dietas, intentos de perder o controlar tu peso en estas fechas te hayan dado muchas técnicas para comer menos y te hayan insistido en lo que NO debes hacer pero ¿sabes que cosas deberías de tener en cuenta?

      Márcate un objetivo realista

      A veces comenzamos las fiestas de Navidad con un objetivo muy ambicioso y eso puede provocar que nos sintamos frustrados y aparezca el sentimiento de culpabilidad. No tiene por qué ser la misma dinámica de pérdida de peso durante estas fechas que la que estabas llevando hasta ahora. Alcanzar el éxito puede ser simplemente mantener el peso durante las fiestas.

      La báscula no tiene que ser tu imprescindible

      La báscula en general no debe de ser la primera que te salude por la mañana, pero en estas fechas aún menos. No te castigues pesándote después de las comidas navideñas. Además, la báscula sólo te dará un número no tiene en cuenta tus logros personales de esos días. Es probable que si has puesto en práctica los consejos que te ha dado tu dietista-nutricionista durante meses atrás, este año consigas mantener tu peso. Recuerda, el peso puede subir rápidamente pero también baja con facilidad si vuelves a la normalidad.

      Compensar no funciona

      La palabra compensar es una de las más utilizadas cuando se tiene pensado hacer un exceso de comida: “si sé que me voy a pasar ya no hago la comida habitual de antes o después”. Y aunque las matemáticas dicen que 1+1 son 2 en la alimentación no es tan así. Si compensas es fácil que llegues con hambre a esa comida especial y comas con ansia o que te vayas a dormir con las tripas rugiendo lo que hará que al día siguiente tengas más hambre de lo habitual y posiblemente ganas de comer más. Además, como digo yo, eso también crea un efecto placebo en nuestra cabeza que nos hace creer que como comeremos menos a lo largo del día tenemos barra libre en esa comida generando un descontrol mayor de lo qué y cuanto comemos.

      Busca el equilibrio entre las comidas del mismo día

      Como bien te he mostrado en el ejemplo de menú para estos días, no se trata de saltarse comidas sino de intentar seguir nuestra rutina de comidas, escogiendo en cada ocasión los alimentos más indicados. Si no tienes hambre para hacer todas las comidas marcadas no te fuerces pero si sientes hambre come algo ligero que te ayude a quitarte el hambre e irte ligero a dormir.

      Compra los dulces navideños necesarios

      Si vas a celebrar en casa uno o varios días de Navidad, procura comprar dulces sólo para tener ese o esos días. Escoge las variedades que más le gusten a tu familia y compra uno de cada clase. Así conseguirás que no queden turrones, mazapanes, bombones, etc. en tu casa hasta Semana Santa. Si por el contrario no vas a organizar tú ninguna comida de Navidad, no es necesario que tengas en casa. En este último caso me esperaría a comerlos fuera de casa o compraría el que más te guste a ti o a las personas que viven contigo y ya está.

      Procura beber y ofrecer agua aunque también haya vino o cava

      Es algo bastante habitual que en las celebraciones de adultos siempre esté llena la copa de vino y/o cava pero el agua ni tan siquiera esté en la mesa. Como bien sabemos el alcohol además de su implicación negativa sobre nuestra salud nos aporta calorías vacías, vamos de esas que nuestro cuerpo transforma directamente en grasa. Si eres el anfitrión no olvides poner una copa para el agua y una jarra de agua para que tus invitados puedan acceder a ella. Si eres el invitado, no te cortes y pide agua para saciar tu sed. Te aconsejo que tu copa de agua siempre esté llena y que no te llenes de nuevo la de vino o cava hasta que no te la acabes. El alcohol nos deshidrata por lo que aumenta nuestra sed, así que si entre medio no bebemos agua es fácil que en vez de 2 copas de vino y/o cava nos bebamos 5 copas.

      Respira y sé consciente durante las comidas

      Tómate uno o varios momentos durante las comidas para llevar la atención a tu cuerpo. Haz 2 o 3 respiraciones conscientes (aunque estés rodeada/o de gente) y pregúntate si realmente tienes más hambre y por lo tanto quieres comer más o acabarte el postre por ejemplo. Esto te ayudará a comer realmente lo que necesitas aunque sea más cantidad de lo habitual. Te recomiendo ver el video de mi compañera Marta al respecto.

      Muévete pero no con el fin de quemar más

      El ejercicio suele ser también un método para compensar los excesos con la comida y el alcohol, y como quizás ya habrás intuido con el tercer consejo, tampoco es la solución. Los días festivos son días que se pasan en la cocina preparando la comida o cena y en la silla comiendo o disfrutando de la comida y la compañía. Y no nos engañemos, la mayoría de las veces nos sentamos a la hora de la comida y se nos junta con la siguiente, e incluso se nos puede hacer de madrugada. Por lo que moverse esos días es fundamental para nuestra salud. Además, si tras las comidas animamos a la familia a dar una vuelta por la ciudad también favorecemos la digestión y que haya menos surtido de comida en la mesa.

      ¡Disfruta!

      Aunque sea el penúltimo consejo que te doy, no es el menos importante incluso me atrevería a decir que es el principal. Se debe disfrutar de estos días sin sentir terror o culpabilidad. Mastica bien, pausadamente y saboreando cada uno de los bocados que das. La comida es un placer del cual se nos hace difícil prescindir así que disfrutemos.

      Los seguimientos con tu dietista-nutricionista no son solo para pesarte

      Por lo generar cuando decidimos que un dietista-nutricionista lleve el control sobre nuestra alimentación y peso, pensamos que si por x razón (en este caso las Navidades) no hemos conseguido bajar de peso la visita que teníamos programada es innecesaria. Y aunque te sorprenda, esto no es así. La visita con tu dietista-nutricionista justo al acabar las fiestas puede ayudarte a volver a tus hábitos alimentarios lo antes posible y por lo tanto retomar el objetivo que os habíais marcado. Además, puedes utilizar la primera visita del año para comentar con tu dietista-nutricionista los progresos en comparación con otros años o incluso las dificultades para que ella te dé soluciones y así las tengas en cuenta para el próximo año.

      Te dejo a continuación un vídeo donde mi compañera Júlia repasa algunos de los principales puntos:

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      Aspectos emocionales durante las navidades

      sentimientos en navidades

      Hola, soy Marta García y si has llegado hasta aquí quiero darte la enhorabuena porque seguro que podrás sacar buen provecho de los consejos aportados por Patricia. Ahora es el turno de ver cómo podemos afrontar la Navidad de la mejor manera desde el punto de vista emocional ¿Me acompañas?.

      Las Navidades pueden ser fiestas “delicadas” para quienes tienen dificultades con la comida, o también, para aquellas personas que tienen algunos “conflictos” con algún familiar. Al fin y al cabo, en las Navidades se pone sobre la mesa, no solo la comida, sino aquellos aspectos psicológicos que necesitamos trabajar. Es decir, aquellos conflictos que quizá, durante nuestro día a día vamos tapando, pero que en estos días, no podemos ocultar. ¿Qué pensará mi familia de mí? ¿Me harán comentarios sobre mi físico? ¿Perderé el control? ¿Engordaré durante estas fiestas? ¿Echaré a perder todo el trabajo hecho hasta ahora?

      La comida no solo es comida y sé que puede sonar a tópico, pero de verás no lo es y necesito profundizar contigo un poquito más en ello. Cuando vemos la comida como solo comida, puede ocurrir que desconectamos de nuestro cuerpo/emociones a la hora de tomar decisiones. Y eso, puede convertirse en un riesgo para nuestra salud física, mental y emocional.

      A continuación, vamos a tratar diferentes aspectos que creo muy importantes a tener en cuenta en las celebraciones familiares o con amigos. Además, en cada punto, te ofrezco una propuesta para que puedas poner en práctica durante estos días.

      La importancia de disfrutar de la comida en Navidades y siempre

      Alimentarnos no solo es una necesidad fisiológica, sino que también es una parte muy importante de nuestra sociedad, cultura y familia. Es por ello que muchos alimentos nos producen ciertas sensaciones placenteras, más allá de llenarnos la tripa. Esto sucede porque algunos alimentos nos pueden recordar a la infancia, a personas concretas, o evocarnos momentos felices de nuestra vida. Conectando pues, con estas sensaciones tan placenteras que sentíamos en esos momentos determinados (protección, cariño, dulzura…)

      Además de los recuerdos, comer puede ser un placer por razones químicas. Es decir, cuando comemos ciertos alimentos, nuestro cerebro segrega dopamina, la hormona relacionada con el placer. Normalmente, suele ocurrir con los alimentos altamente palatables, justamente, los que nuestra familia suele ofrecer en celebraciones, o nosotros ofrecemos. Y es por ello, que me resulta muy interesante que durante las fiestas te permitas conectar con el placer, sin culpas. Disfruta de cada pequeño bocado, sin olvidarte de lo importante que es gozar de los alimentos.

      Propuesta

      Un punto importante, será que durante las Navidades construyas momentos placenteros diferentes al acto de comer, que te aporten también bienestar. Por ejemplo, un buen paseo por la naturaleza, salir a realizar ejercicio físico al aire libre, una buena conversación con un familiar… De esta forma, la urgencia por comer ciertos alimentos no será tan elevada y podrás disfrutarlos igual, sí, pero sintiendo que tú decides qué comer y cómo disfrutarlo.

      La comida como forma de pertenencia

      Cuando hablamos de sentido de pertenencia, nos referimos al sentimiento de formar parte de un grupo, en el cual tenemos modelos de referencia y que influyen o han influido directamente en nuestra forma de construir nuestra realidad. La pertenencia tiene su origen en la familia, pero puede darse también con amigos, compañeros de estudios, etc.

      Pero me gustaría ir un poquito más allá y hablarte del término comensalidad, que significa: comer y beber juntos alrededor de la misma mesa. Y es que alrededor de la mesa, se construyen y deconstruyen las relaciones que sostienen la familia, y es por ello tan importante, sentarse alrededor de la mesa y compartir sí, pero no tan solo comida.

      Comensalidad: Co=compartir Mensa=mesa.

      Creo que no deberíamos olvidarnos de lo más importante estas Navidades, compartir la misma mesa, compartir el mismo pan. Compartir comida satisface a una de las necesidades más básicas que podemos realizar en grupo, tradición o ritual que ya nuestros ancestros practicaban. Y es que, compartir alimentos también significa pertenencia a un grupo, formar parte de un grupo.

      Aquellos con los que decidimos comer en las celebraciones, son aquellas personas en las cuales confiamos, aquellas que significan algo para nosotros, en las cuales nos podemos sentir identificados, o como en casa. Familia, amigos, pareja…

      Se trata de una experiencia existencial, un ritual. Es el lugar donde nos encontramos cara a cara con nuestros iguales. Donde compartimos alegrías, triunfos y fracasos. Donde hablamos sobre todo aquello que nos acontece. Y al fin y al cabo, los alimentos son un vehículo donde la comensalidad tiene cabida.

      No obstante, la mesa también puede ser lugar de encuentros no tan agradables. Puede ser un lugar donde aparecen conflictos familiares, opiniones encontradas o tensiones. Y es por ello que me pareció interesante poder redactar el siguiente apartado.

      Propuesta

      La comensalidad nos permitió ser humanos, nos ofreció la oportunidad de compartir, de vivir una experiencia enriquecedora donde poder expresar nuestras inquietudes. Te propongo que en vez de estar tan enfocado en la comida (en las etiquetas que le ponemos a los alimentos), intentes estar más orientado en tus familiares, amigos, pareja… Pero para ello vas a necesitar una cosa: PRESENCIA.

      Míralos a los ojos, observa sus gestos, escucha con atención todo aquello que te están explicando. Si te observas de nuevo en tu mente, focalizado de nuevo en algún alimento, devuelve tu atención a alguien con quien estés compartiendo la mesa. Quizá algún niño, alguna persona mayor… Intenta conectar con esta persona, procurando descubrir cómo se siente, qué pensará, qué expresión muestra su rostro…

      Céntrate en la experiencia de compartir alrededor de una mesa. Compartir conversaciones, miradas, gestos, palabras, risas… Y siéntete en casa.

      Asertividad y comida en Navidades

      Como decía en el apartado anterior, las celebraciones Navideñas también puede ser fuente de tensiones y/o discusiones. Y es por ello que es tan importante que entrenes tu asertividad. ¿Por qué? Porque si no eres asertivo, quizá todo aquello que no expreses, acabes tragándotelo, literalmente. Puedes acabar engullendo comida que no necesitas, con tal de calmar todo aquello que te tensa, enfada o te hace sentir incómodo.

      La asertividad es un tipo de comunicación que consiste en defender tus derechos y expresar tus opiniones. Va de poder decir NO, cuando no queremos algo o decir SI, cuando realmente lo queremos. Todo ello de forma calmada, sin agresividad, ni pasividad. Respetando a los otros, y respetándote a ti mismo.

      Soy consciente de que la teoría puede resultar fácil de comprender, pero que traspasarlo a la práctica es otra historia. ¡No te preocupes! Tienes todo un camino por delante para practicar la asertividad. Y yo, voy a ayudarte a que puedas iniciarte en este camino, si es que todavía no lo has hecho.

      Propuesta

      Cada vez que te observes comiendo de forma “descontrolada” o sin presencia, pregúntate. ¿Me estoy callando algo? ¿Observo alguna tensión en mi cuerpo?

      Cada vez que algo te haya molestado, pregúntate. ¿Cuál ha sido mi respuesta ante este comentario/gesto/crítica? ¿He respondido asertivamente, pasivamente o agresivamente? Tomar consciencia de cuál es tu respuesta automática, te acercará a que poco a poco puedas decidir cómo responder.

      Recuerda también que tienes el derecho de levantarte de la mesa cada vez que necesites, para ir al baño, por ejemplo y refrescarte la cara cuando estés en situaciones, conversaciones que observas que no te hacen bien. También puedes respirar de forma consciente tantas veces como necesites si te observas, tenso, ansioso, preocupado, agobiado… Esta es una manera de regresar a tu centro y tomar consciencia de cómo te estas sintiendo y para qué estás utilizando la comida, además de para alimentarte.

      Mentalidad dieta durante la Navidad

      Actualmente disponemos de muchísima información sobre nutrición y dietas. En las revistas, en programas de televisión, en libros, en redes sociales, además de amigos/familiares que nos dicen qué debemos o no debemos comer. 

      Toda esta información es muy necesaria y tenemos mucha suerte por poder disponer de tantas fuentes de conocimiento. Pero, ¿qué ocurre si únicamente como en base a la información de la cual dispongo, sin tener en cuenta a mi cuerpo? Lo que puede ocurrir es que empiece a controlar todo lo que como, basándome en las calorías, en lo “bueno” o “malo” que es ese alimento, llegando al control y la obsesión.

      Una de las finalidades más comunes de este control por la comida es querer adelgazar. Y si estamos instaurados en la mentalidad dieta como consecuencia podremos experimentar ansiedad por la comida. ¿Por qué? Porque estamos todo el día pensando en comida, en que sí y que no, qué es lo bueno y lo malo. Y cuando queremos controlar algo, al final ese algo, acaba controlándonos a nosotros. En este caso, la comida.

      Si estamos instaurados en la mentalidad dieta, tendrá sentido que en Navidades sintamos agitación por la comida. Pues todo aquello que no nos hemos “permitido”, ahora aparece de repente y podemos sentir cierta falta de control. Es decir, podemos experimentar que no podemos decidir qué alimentos comer ni la cantidad. Pasamos del NADA al TODO. Es por ello tan importante que en estas fiestas comprendas que ni nada ni todo van a servirte.

      Propuesta

      Cada vez que te observes en tu mente juzgando un alimento, hazte estas preguntas:

      • ¿Cómo me quiero sentir aquí y ahora? Ejemplo: relajado, tranquilo, en confianza, divertido…
      • ¿Este alimento me va a hacer sentir como realmente quiero sentirme? Sí, No.
      • ¿Cómo se va a sentir mi cuerpo después de ingerir este alimento? Si la respuesta es: pesado, con molestias, con ardores… Responde a la siguiente pregunta.
      • ¿De qué otras maneras podría sentirme como quiero sentirme en este momento? Ejemplo: jugando con mi primo pequeño, dándole un abrazo a mi abuela, diciéndole a mi madre te quiero, contando anécdotas a mis familiares…

      Con esta serie de preguntas, dejamos de llevar toda nuestra atención a nuestra mente, que puede juzgar a los alimentos, para centrarnos también en las emociones y sensaciones físicas que experimenta o puede experimentar mi cuerpo al ingerir dicho alimento. De esta forma, incluimos emoción y razón, pues por mucha satisfacción que nos pueda causar un alimento, si después me va a doler el estómago ¿merece la pena?

      Ejemplo donde puede entrar en juego la mentalidad dieta

      • Imaginemos que estas Navidades nuestra abuela ha preparado su postre típico, el de todos los años. Ese que nos hace rozar el cielo con tan solo olerlo. Imagínate que al ver a tu abuela sacar este postre, se te hace la boca agua, pero no solo eso, sino que tu corazón también está hambriento de este postre, que como decía antes, no solo se trata de un postre. Es mucho más que eso, es amor, es cariño, es una caricia de tu abuela, es disfrute, es placer…
      • Imaginemos de nuevo que en mi mente aparece un pensamiento, alto y claro: ¡Ni se te ocurra comer eso! No tiene ningún interés a nivel nutricional y además, es muy calórico. ¡Te engordarás y echarás todo a perder!
      • Imaginemos que tu abuela te ofrece un trozo y tú, con toda tu pena le dices: no abuela, no me apetece. Cuando en realidad te mueres por un bocado. Pero tomas esa decisión desconectando totalmente de tus emociones y de lo que puede significar realmente para ti un trozo de ese postre de “la abuela”.

      Posibles consecuencias de no comer el postre de la abuela:

      • Frustración/enfado por sentir que he tenido que renunciar a algo que tanto deseaba.
      • Sentir que “estar a dieta” es algo duro, difícil y sacrificado. Y por lo tanto, no poder continuar con buenos hábitos saludables a largo plazo. Moviéndome por extremos de o todo o nada.
      • Vivir las Navidades con mucha presión y cansancio.
      • Mayor deseo por esos alimentos que te “prohíbes”, pudiendo llegar a perder el control en otras situaciones.

      Vamos a poner otro ejemplo donde escucho a mi cuerpo y emociones a la hora de tomar decisiones:

      • Imagina esta misma escena donde tu abuela llega con este postre y tú tienes muchas ganas de probarlo.
      • Imaginemos otra vez que este mismo pensamiento aparece: ¡Ni se te ocurra comer eso! No tiene ningún interés a nivel nutricional y además, es muy calórico. ¡Te engordarás y echarás todo a perder! Pero ahora ocurre algo diferente, y es que, eres capaz de invitar a tu cuerpo para poder así, tomar una decisión consciente, donde mente y cuerpo van a una, tomando la decisión más coherente para ese momento. En esta ocasión, me pregunto, observando al cuerpo ¿qué significa para mí un trozo de postre de mi abuela? ¿cómo me va a hacer sentir? ¿cómo necesito sentirme hoy, aquí, reunido con mi familia?
      • Imaginemos ahora que decido comer un trozo de ese postre, ya que la decisión ha sido disfrutarlo, agradecer a mi abuela, reconociendo que ese postre es mucho más que comida.

      Posibles consecuencias de comer el postre de la abuela:

      • Sentirme en calma
      • Disfrutar
      • Conectar con el agradecimiento
      • Sentir que puedo decidir qué alimento y cantidad comer
      • Responsabilizarme, sentir control hacia los alimentos

      Por supuesto, otra opción sería decidir no comer el postre de la abuela porque motivos que cada uno conoce. Por ejemplo: me va a sentar mal, ya me siento muy lleno y no lo voy a disfrutar, no me apetece, etc. Lo importante no es la decisión que tomas, sino desde donde la tomas. Si hay presencia en la toma de decisión, eso es lo importante. No dejarte llevar por el juicio y las etiquetas que llegan desde nuestra mente. Sino incluir al cuerpo también y entonces, sí, razón y emociones deciden como buen equipo que son.

      Normalizar la sobrealimentación en las celebraciones

      Creer que en las celebraciones navideñas vas a comer parecido que en tu día a día, es una creencia errónea que puede hacer que acabes las fiestas con una sensación de fracaso y frustración total.

      Normalizar la sobreingesta, nos puede ayudar a partir desde un punto más realista. Y ello, puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. Sobrealimentarnos significa comer más de lo que realmente tu cuerpo necesita, es decir, comer aún y así tu señal de saciedad te esté diciendo que tu cuerpo se siente suficientemente lleno. Y esto, en las celebraciones familiares, suele ocurrir, puesto que en estas fiestas la comida, no es solo comida. Como ya hemos visto en puntos anteriores también es pertenencia, es unión. Por supuesto, puedes respetar tus señale de saciedad en todas las celebraciones y comer solo lo que necesites, no se trata de hincharte simplemente por estar de celebración. Pero sí que es importante aceptar que una sobrealimentación en estos días tiene algo de sentido. Y que es por ello que necesitas más consciencia/presencia de la habitual para tomar decisiones coherentes.

      Propuesta

      Cuando estés por la mitad del plato, pregúntate: ¿Cuánta hambre tengo realmente? Siendo 0 mucha hambre y 10 muy lleno. Si identificas que vas acercándote al 10, pregúntate de nuevo. ¿Quiero acabarme el plato? ¿Disfrutaré igual del postre sintiéndome realmente lleno? En la mayoría de las ocasiones vas a tener el poder de decidir, pero para ello es muy importante que te realices las preguntas adecuadas y presencia para responder con sinceridad.

      Recuerda: “Ni demasiado poco, ni demasiado” Normalizando ese demasiado en celebraciones. Normalizar no significa, que tenga que ser así, simplemente que si ocurre, no te culpes ni martirices por ello, ¡disfruta!

      Desde el equipo del Centro de Nutrición Júlia Farré ¡Queremos desearte que pases una feliz y saludable Navidad!

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