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      Si estás leyendo este artículo, es probable que estés embarazada o que lo esté alguien cercano a ti, así que lo primero de todo ¡Enhorabuena! y bienvenida a una nueva etapa. El embarazo es una etapa en que la mujer experimenta muchos cambios en su cuerpo y por qué no decirlo, también en su mente y forma de ver la vida. En este artículo, yo te ayudaré con la parte nutricional y más concretamente en si se debe o no tomar ciertos suplementos nutricionales durante el embarazo.

      Lo que está claro es que durante la gestación hay un aumento de las necesidades tanto de energía (combustible de nuestro cuerpo) como de proteínas, vitaminas y minerales. Y la explicación es sencilla: la mujer embarazada necesita cubrir sus necesidades más las del futuro bebé que durante 9 meses se formará en su vientre. Muchas de estas necesidades, a través de una alimentación saludable y suficiente se pueden cubrir sin necesidad de suplemento (siempre y cuando no haya un problema de base), pero hay otras que necesitan de un suplemento farmacológico para no arriesgarnos a no llegar a cubrir dichas necesidades. Una analítica, una valoración sobre tu alimentación por parte de un profesional cualificado y posibles síntomas son claves para tomar decisiones. ¡Comenzamos!

      Listado de vitaminas y minerales más importantes durante el embarazo

      Me gustaría remarcar, que estas recomendaciones están indicadas para mujeres embarazadas sanas. En caso de algún problema de salud, las recomendaciones se deberán individualizar y siempre bajo las directrices de personal sanitario cualificado. También vienen acompañadas de una alimentación saludable que en el supuesto de no seguirse o dudar de ello, recomiendo asesoramiento por parte de una nutricionista titulada, cualificada y a poder ser especializada en alimentación durante y tras gestación.

      ACIDO FÓLICO

      suplementación en ácido fólico

      El folato (forma natural en los alimentos) o ácido fólico (forma sintética) es una vitamina del grupo B, y probablemente la suplementación más conocida durante el embarazo ya que es la más recetada. Se trata de una vitamina que no se almacena en nuestro cuerpo y que por lo tanto si su consumo no es continuado, estará en nuestra sangre en niveles bajos.

      La principal fuente alimentaria de folatos son los alimentos de origen vegetal. Por lo que si se sigue una alimentación a base de vegetales (que no es lo mismo que vegetariana) la población en general cubre sus requerimientos. En el caso de las embarazadas, no es suficiente ya que necesitan más. ¿Y para qué sirve? Pues es necesaria para formar glóbulos rojos (por lo que previene anemias), crecimiento del tejido maternal, proteínas y también el ADN.

      Cuando existe un déficit de ácido fólico durante el embarazo, existe el riesgo de bajo peso al nacer, recién nacidos antes de tiempo y defectos en el tubo neural. Seguro que habéis oído esto del tubo neural ¿sabéis que es? Pues es una estructura que se forma durante la gestación y que acaba recubriendo al sistema nervioso que es el encargado de formar el cerebro y la médula espinal. De ahí su importancia. Si se cierra correctamente el tubo neural, la columna vertebral y el cráneo protegerán a los nervios y al cerebro. Si no se cierra bien, pueden producirse alteraciones y malformaciones que crean problemas en la supervivencia y desarrollo del bebé como la espina bífida o anencefalia.

      Así pues, las recomendaciones referentes a la suplementación con ácido fólico son:

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      No fumes. Si fumabas con anterioridad asegura un buen nivel de ácido fólico previo al embarazo. El tabaco disminuye los niveles de folato.

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      Si el embarazo es planeado, toma al menos un mes antes de la concepción un suplemento diario de 400 microgramos de ácido fólico.

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      Al saber que estás embarazada, toma un suplemento diario de 400 microgramos de ácido fólico. Si no se toma diariamente, el efecto protector se disminuye o incluso anula. Aun se duda sobre la pauta óptima, algunos estudios dicen que mínimo hasta las 12 semanas de gestación (pasado el primer trimestre) y otros que se debe tomar incluso hasta 3 meses después de la gestación. La tendencia actual es a mantenerlo durante todo el embarazo.

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      Basa tu alimentación en alimentos de origen vegetal sobretodo vegetales de hoja verde y oscura, legumbres y frutos secos. Vigilar si consumes alimentos enriquecidos en ácido fólico ya que podría ser demasiado.

      Como curiosidad:

      Se recomienda la suplementación preconcepcional o tener unos buenos niveles de folato antes del embarazo ya que el tubo neural se cierra antes del día 28 de gestación, momento en que la mayoría de las veces aún no se ha detectado el embarazo. La administración de suplementos de ácido fólico después del primer mes de gestación no servirá para prevenir defectos del tubo neural, aunque sí contribuirá, a otros aspectos de la salud materna y fetal. Por lo que en todo momento del embarazo es imprescindible el folato o ácido fólico.

      YODO

      El yodo es esencial para formar las hormonas tiroideas, que son necesarias para el crecimiento y formación del feto y para regular el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso.  Durante la gestación, sus necesidades aumentan y si la mujer dispone de poco yodo durante esta etapa se pueden dar problemas graves e irreversibles.

      suplementación en yodo durante el embarazo

      El déficit de yodo no solo se relaciona con el bocio, puede generar los Trastornos causados por Déficit de Yodo (TYD): mortalidad neonatal, defectos de audición y disminución de la capacidad intelectual y del crecimiento, aumento del número de abortos y anomalías congénitas con daño neuromotor permanente. De todas formas, aunque no suele ocurrir ya que la dosis para que ocurra es muy alta (600-1100mcg/día según el país), demasiado yodo puede provocar daños y tener efectos negativos sobre las madres y los recién nacidos, por ejemplo causar que la tiroides se vuelva demasiado activa.

      Al igual que el ácido fólico, el yodo no se almacena en nuestro organismo así que tenemos que reponerlo continuamente. El yodo lo podemos encontrar en diversos alimentos como vegetales, mariscos, pescados, lácteos, algas y sal yodada. Pero sin ninguna duda la fuente más segura para cubrir sus necesidades en población general, a dosis de 2-2,5g al día no más, es la sal yodada no otro tipo de sal. Esto es porque el contenido en yodo de los alimentos puede ser variable y por lo tanto no nos asegura una dosis correcta. Sin olvidar que las algas contienen niveles de yodo muy elevados que hacen que fácilmente lleguemos al máximo de ingesta de yodo recomendado.

      ¿Suplementar o no de manera sistemática en yodo durante la gestación?

      Existen dudas en España sobre si suplementar o no de manera sistémica durante el embarazo ya que como la mayoría de suplementos no está exento de riesgos y además, no todos creen que en nuestro país exista un déficit de yodo en la población. Por otro lado, se sabe que la recomendación actual que hay para la población en general no es suficiente para cubrir la demanda de yodo por parte de la embarazada y del feto. Y además, desde hace muchos años, existe el grupo de trabajo de Trastornos relacionados con la Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea (TDY-DT)  de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) que no deja de demostrar que sí existen en nuestro país zonas con déficit de yodo leve-moderado suponiendo incluso un problema para el desarrollo del niño y la madre.

      En mi opinión, sacada de mí trabajo de fin de carrera “Deficiencia de yodo durante el embarazo en España” donde seguí el trabajo que se está haciendo desde el grupo de TDY-DT, la OMS y varios organismos más, no existe duda alguna sobre que sí es necesario suplementar a las embarazadas sanas con yoduro potásico a dosis de 200 microgramos al día sin dejar de consumir sal yodada. A no ser, cómo se indica en la Guía del Ministerio de Sanidad, que la embarazada asegure que cada día consume 3 raciones de leche o derivados lácteos + media cucharadita de café de sal yodada que no es igual a sal marina, del Himalaya, gomasio o similares. De todas formas, esto lo veo en general poco probable de mantener diariamente y que además está condicionado por la modificación de la normativa de suplementación en yodo de las vacas. Sin olvidar que si la leche va con cacao soluble azucarado (todos conocemos las marcas) o azúcar y los lácteos que se toman habitualmente son yogures azucarados, flanes, quesos untables tipo Philadelphia o similares, es mejor no consumir leche ni productos lácteos.

      En conclusión, la recomendación para la suplementación en yodo en mujeres embarazadas es:

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      Si el embarazo es planeado, asegúrate de que tienes unos niveles de yodo adecuados. Incluso, está justificado el inicio de la suplementación con yoduro potásico en el momento en el que se planifica el embarazo. Sin duda en la lactancia también debe suplementarse.

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      Consumir antes, durante y después del embarazo sal yodada (otra no sirve, lee los ingredientes). Añadir al finalizar la preparación. Haz que la sal yodada sea la habitual en tu hogar y que por lo tanto la consuma el resto de miembros de tu familia: niños a partir de 1 año, adolescentes, adultos y personas mayores.

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      No te excedas de los 2,5g de sal yodada al día que sería como ½ cucharada postre de sal. La OMS para evitar el riesgo que supone para la salud el exceso de sal no recomienda más de 5g al día, la cucharada postre entera.

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      Ten en cuenta que consumir en exceso los alimentos más ricos en yodo durante el embarazo, incluso en cualquier etapa, como lácteos, pescado, sal y algas sería más contraproducente que tomar la suplementación oral.

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      Si te quedas embarazada toma un suplemento al día de 200 microgramos de yoduro potásico durante todo el embarazo. A no ser que, un personal sanitario cualificado no lo vea oportuno por tu consumo diario de sal yodada, lácteos u otros alimentos y disminuya la cantidad, el mínimo son 100 microgramos. De todas formas, en mi opinión, es difícil asegurar la cantidad de yodo por parte de los alimentos e incluso de la sal yodada y por ello la suplementación de 200 mcg al día es necesaria.

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      Evita el consumo de algas.

      Toma nota:

      El yodo es volátil  en su almacenamiento pero también en su cocción. Lo que quiere decir esto es que el yodo del paquete de sal permanece ahí sólo durante unos meses y que además, durante la cocción también se pierde parte del yodo que contiene la sal. Así pues:

      • Guarda la sal yodada en un lugar protegido de la humedad, calor y luz solar.
      • A los 4-5 meses desde el envasado, el yodo del paquete se evapora. Tenlo en cuenta.
      • En vez de añadir la sal yodada en el agua de cocción o antes de poner la carne o pescado en la plancha, hazlo una vez ya esté el alimento cocinado.

      HIERRO

      suplementarse en hierro embarazadas

      El hierro es un nutriente imprescindible para nuestro crecimiento y desarrollo, y es vital en muchas etapas de la vida como es en el embarazo. El hierro forma parte de la estructura de proteínas importantes como la hemoglobina que es la encargada de llevar el oxígeno a nuestras células.

      Durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan debido a que la futura mamá tiene más glóbulos rojos y el bebé lo necesita para su formación. Así pues, hay que estar aún más pendiente de cubrir su demanda. El déficit de hierro se conoce como anemia ferropénica.

      Si durante ésta etapa tenemos bajas concentraciones de hemoglobina los riesgos de parto prematuro, mortalidad maternoinfantil y enfermedades infecciosas aumentan, sin olvidar que puede afectar al crecimiento y desarrollo del bebé. Pero hay que tener en cuenta que concentraciones altas de hemoglobina también pueden causar parto prematuro o bajo peso al nacer. Y que si se consumen suplementos de hierro en gran cantidad, sobre todo con el estómago vacío, se producen efectos secundarios como estreñimiento, náuseas, vómitos y diarrea. También se ha relacionado con cierto riesgo de sufrir problemas hipertensivos durante el embarazo.

      Éste nutriente lo encontramos en los alimentos, pero como algunas sabréis, tiene dos formas: hierro hemo presente en los alimentos de origen animal y hierro no hemo presente en los alimentos de origen vegetal (legumbres, frutos secos, cereales integrales y verduras de hoja verde). Es importante diferenciarlos ya que el hierro hemo se absorbe mejor que el no hemo, por lo que hay que favorecer la absorción de éste último consumiéndolo junto a un alimento rico en Vitamina C (naranja, mandarina, pimiento, tomate, kiwi, fresas…). Sin olvidar que alimentos como los lácteos o sustitutos enriquecidos en calcio y el té o café dificultan su absorción y por ello se deben de consumir aislados el uno del otro.

      ¿Cuando suplementar con hierro?

      En España, la suplementación con hierro de manera generalizada no se da. El motivo principal es que según las últimas encuestas las embarazadas de nuestro país no muestran ingestas inadecuadas de hierro por lo que hacerlo de manera sistemática podría provocar en muchas embarazadas riesgos y molestias innecesarias. Así pues, es el médico el que tiene la decisión final sobre si suplementar o no. Como apunte personal diré, que en muchos casos (por no decir el 99%) la alimentación que sigue la madre no se tiene en cuenta para valorar si hay riesgo de anemia o no y eso reduciría significativamente el problema. Por lo que si tienes dudas consulta con un especialista que valore tu alimentación y pide una analítica detallada, no nos podemos quedar con el caso de la mayoría de embarazadas hay que tener en cuenta la individualidad.

      Sigue estas recomendaciones para no tener un déficit de hierro:

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      En caso de que el embarazo sea planificado, hazte analítica previa para conocer tus niveles de hemoglobina, hierro, ferritina y transferrina. En caso de déficit empieza ya a corregir los niveles con el suplemento farmacológico que te recomiende tu médico. Es importante que tengas en cuenta que una anemia ya instaurada, una dieta no la va a revertir por muy rica en hierro y saludable sea.

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      Revisa los niveles de hemoglobina, hierro y ferritina sobretodo en el segundo y tercer trimestre del embarazo.

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      No tomes suplemento de hierro sin prescripción médica.

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      En el caso de que el déficit aparezca ya estando embarazada, sigue las recomendaciones de tu ginecólogo. Él valorará si es necesario o no suplementar de manera intermitente y en caso de que sí, a que dosis. En cualquier caso, las pautas alimentarias para cubrir hierro siguen siendo necesarias.

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      Si te pautan suplemento de hierro, tómalo a primera hora del día o entre comidas y junto a un alimento rico en vitamina C para favorecer su absorción. No lo tomes con té, café, leche, productos lácteos o sustitutivos enriquecidos en calcio.

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      Sigue una alimentación rica en hierro tengas o no déficit. Tener una buena reserva de hierro es importante. Si tienes dudas, consulta con un dietista-nutricionista titulado y con experiencia.

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      No utilices complejos naturales para cubrir déficits ya que no hay pruebas de que reviertan un déficit de hierro y además, en su composición encontramos sustancias que podrían provocar problemas graves durante el embarazo. Un ejemplo: Floradix.

      Recuerda:

      El pinzamiento tardío del cordón umbilical también es una medida eficaz para prevenir el déficit de hierro en lactantes y niños pequeños. Considero que siempre que se pueda, es una medida que toda embarazada debería de pedir en el hospital donde vaya a dar a luz y sobre todo si durante el embarazo ha habido déficits de hierro.

      VITAMINA B12

      Probablemente si este artículo lo hubiera escrito hace unos años, y sobretodo antes del 2015, la vitamina B12 la hubiera incluido dentro del apartado de otros ya que no tendría tantas cosas que decir de ella y además sólo hubiera hecho un inciso en las mujeres veganas.

      Pero los diferentes estudios que salen al respecto y sobretodo mi experiencia en consulta con mujeres embarazadas con una gran diversidad alimentaria me hace incluir a la vitamina B12 como un imprescindible.

      Antes de nada comentar, que la vitamina B12 es de origen bacteriano y no animal pero que sólo la encontramos en los alimentos que sean de origen animal como huevo, carne, pescado, marisco y lácteos. Esto se debe a que los piensos están suplementados con vitamina B12 o que la hierba que consumen durante el pasto está contaminada con la bacteria productora de vitamina B12. Las fuentes vegetales de vitamina B12 no son fiables y además falsean la analítica, aquí incluyo las algas como la espirulina, la levadura de cerveza y los fermentados.

      Artículo relacionado: Vegetarianismo y vitamina B12

      La vitamina B12 es una coenzima esencial en la replicación celular y mantenimiento del sistema nervioso. Durante el embarazo favorece la captación de ácido fólico pero independientemente también previene defectos en el tubo neural. Durante el embarazo, las necesidades de vitamina B12 pasan de 4 mcg al día a 4,5 mcg al día. En general debido al alto consumo de proteínas sobre todo, es sencillo cubrir el aumento del requerimiento en mujeres embarazadas que llevan una alimentación convencional, además disponemos de reservas hepáticas de B12. Su déficit provoca anemia megaloblástica,  daño cerebral irreversible, alteraciones digestivas y trastornos nerviosos. Se la relaciona con el riesgo de espina bífida y abortos precoces de repetición.

      Pero ¿y si no llevo una alimentación convencional? Como alimentación convencional me refiero a aquella en la cual se consume frecuentemente por no decir diariamente: carne, pescado, marisco, huevo, leche y productos lácteos. Y como alimentación no convencional la dividiría en dos: aquellas mujeres que deciden llevar una dieta vegetariana (con o sin huevos y/o lácteos) y las que deciden no consumir uno o varios alimentos de origen animal y no tienen una frecuencia estable de consumo de alimentos de origen animal (están en transición de dieta vegetariana, no les gusta la carne y/o pescado, bajo consumo en proteínas…). En el primer caso está claro, las mujeres vegetarianas que estén o no embarazadas deben suplementarse en vitamina B12 y en el segundo caso, yo no lo descartaría ya que es importante valorar de manera individual el consumo de proteína animal semanal.

      Vista la información anterior sobre suplementación en vitamina B12 durante el embarazo, se sugiere seguir las siguientes recomendaciones:

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      Si sigues una alimentación convencional, no está de más que el suplemento que tomes lleve 2 mcg de vitamina B12.

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      Si sigues una alimentación vegetariana donde incluyo ovolactovegetarianos, lactovegetarianos, ovovegetarianos, vegetarianos estrictos y veganos debes seguir suplementándote en vitamina B12 sin ninguna duda (también antes y después del embarazo). Es muy difícil y a la vez no recomendable que llegues a través de alimentos enriquecidos a las cantidades revisadas en 2015 por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que son el doble de lo que recomendaba en 2010 la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD). Muy importante, aunque estés tomando un comprimido que contenga ya vitamina B12.

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      Si sigues una alimentación donde el consumo de carne, pescado, huevo, marisco o lácteos no es estable o incluso crees que consumes poca proteína animal de calidad, busca un nutricionista titulado y con experiencia en estos casos para que valore tu alimentación y te asesore sobre si suplementar o no.

      Recuerda:

      • La cantidad de vitamina B12 que hay en los multivitamínicos no es para cubrir un posible déficit de vitamina B12 por los alimentos en caso de ser vegetariana o comer poca proteína animal de calidad, es para asegurar que se llega al aumento de los requerimientos de vitamina B12 durante el embarazo. ¡Que no te engañen!
      • Los estudios que hay sobre la suplementación con vitamina B12 en formato de Cianocobalamina indican que es segura incluso a dosis altas. Además su exceso se eliminaría por orina, no se acumula en nuestro organismo.

      VITAMINA D

      vitamina D para el embarazo

      La vitamina D sorprendentemente no tenemos por qué incorporarla necesariamente a través de los alimentos. Nuestra piel puede producir vitamina D simplemente exponiéndonos a los rayos ultravioletas del sol (al estilo MacGyver).

      Además, podemos almacenar esta vitamina durante meses en nuestro organismo después de haber estado expuestos a los rayos del sol durante un largo periodo de tiempo como es el verano. De todas formas, podemos incorporarla en nuestro organismo a través de los alimentos consumiendo huevo, lácteos, pescado graso o hígado (no recomendado su consumo durante el embarazo). El déficit de vitamina D provoca raquitismo en niños y osteoporosis en adultos, durante el embarazo puede provocar parto prematuro y recién nacido con bajo peso al nacer.

      Leído lo anterior, puede parecer un nutriente del cual no debemos de preocuparnos ya que el sol es el que se encarga de rellenar la vitamina D que necesitamos. Pero si he puesto esta vitamina como destacada, es porque desde hace un tiempo ha dejado de ser una vitamina tan ideal o fácil. El cambio que ha habido en los últimos años de nuestra forma de vida como no trabajar en el campo,  trabajar entre cuatro paredes donde incluso no siempre hay ventana, el horario laboral, el aumento del sedentarismo y la alimentación donde se reduce o elimina el consumo de proteína animal, hace que en España cada vez hayan más casos de déficit de vitamina D. Por ello, es importante la valoración individual por parte de un especialista.

      Por lo tanto, ten en cuenta estas recomendaciones para no experimentar un déficit de vitamina D:

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      Si el embarazo es planificado, asegúrate de que tus niveles de vitamina D son correctos. De todas formas, procura que en cualquier etapa de tu vida, tus analíticas rutinarias indiquen tu nivel de vitamina D.

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      Tanto antes, durante como después del embarazo, procura exponerte al sol sin protección solar unos 10-15 minutos mejor durante las horas de menor radiación solar (evitar de 11 a 17h) y mínimo tres veces a la semana aunque lo mejor es cada día. Sobretodo dejando al descubierto cara, cuello, antebrazo y piernas. Luego, ponte protección solar.

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      Si tu médico detecta que tienes déficit de vitamina D sigue sus pautas de suplementación hasta el final. No te suplementes por cuenta propia ya que es una vitamina que se acumula en nuestro cuerpo y puede llegar a ser tóxica para el futuro bebé y madre.

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      Si tu alimentación es vegetariana, vegana o consumes habitualmente bebidas vegetales, procura comprarlas suplementadas en vitamina D y sin azúcares añadidos.

      ¿Sabías qué?

      En países donde apenas ven el sol, como ciertos países nórdicos, la suplementación en vitamina D es sistémica. También hay otros aspectos como el color de piel o la edad que influyen en el tiempo de exposición para producir vitamina D. Cuanto más oscura sea el color de la piel, más necesidad de exposición al sol se necesita.

      ¿Necesitas un asesoramiento personalizado?

      Si quieres que te ayudemos a llevar a cabo una alimentación y suplementación adecuada a tu caso, no dudes en ponerte en contacto con nosotras

      Otros nutrientes y suplementación a tener en cuenta en la gestación

      otros suplementos a tener en cuenta en madres gestantes

      Vitamina A

      Es una vitamina que se acumula en nuestro organismo por lo que hay que tener cuidado. La obtenemos a través de alimentos como huevo, lácteos, mantequilla, hígado o precursores de la vitamina A como la zanahoria, calabaza y vegetales de hojas verdes. Ciertamente, su deficiencia causa problemas como la ceguera nocturna pero, el exceso de vitamina A comporta graves problemas como malformaciones del sistema nervioso central (teratogenicidad). Por ello y debido a que la dieta suele ser suficiente para cubrir las recomendaciones, su suplementación sistémica es peligrosa e inútil. Incluso se recomienda evitar los suplementos vitamínicos que contengan vitamina A. Los beta-carotenos no presentan efectos adversos.

      Calcio

      Está implicado en un gran número de funciones para nuestro organismo como mantener nuestra estructura ósea, la transmisión del impulso nervioso y la coagulación de la sangre. Se ha relacionado con la aparición de preeclampsia, en ese caso si se podría suplementar. Por ahora no hay suficiente evidencia para suplementar de manera sistémica a todas las embarazadas pero si es necesario seguir unas pautas alimentarias que cubran las recomendaciones. Además, la absorción de calcio durante el embarazo está aumentada un 40%. Sin olvidar que “de calcio no solo vive el hueso”, hay que tener en cuenta otros nutrientes como la vitamina D, el consumo de sal y azúcar, la actividad física y si se es fumadora o consume alcohol de manera habitual. Además, hay que recordar que el calcio dificulta la absorción de hierro.

      Zinc

      Se considera un nutriente esencial y lo encontramos fundamentalmente en proteína animal y cereales. Su déficit puede causar malformaciones, parto prematuro o rotura de membranas. No hay un consenso sobres su suplementación debido principalmente a la diferencia alimentaria entre las embarazadas estudiadas. Así pues se concluye que los estudios actuales no aportan pruebas suficientes sobre la necesidad de suplementar en zinc.

      Cobre

      Su déficit altera la producción de ATP, la activación hormonal y provoca alteraciones pulmonares y esqueléticas. También se ha asociado a mayor riesgo de rotura de membranas y parto pretérmino, observándose niveles bajos de cobre en el cordón umbilical de bebés prematuros. De momento no se disponen suficientes estudios como para justificar la suplementación en cobre durante la gestación.

      Fósforo

      Se encuentra disponible en gran cantidad de alimentos y su deficiencia dietética es rara. Por ello, no se recomienda su suplementación.

      Magnesio

      Es un nutriente que encontramos en un gran número de alimentos. No se han hallado pruebas convincentes sobre que su suplementación durante el embarazo sea beneficioso.

      Vitamina E

      Es un gran antioxidante. No hay suficientes pruebas sobra su uso durante el embarazo aunque no parece tóxico. De todas formas, debemos recordar que en España disponemos de aceite de oliva virgen que diariamente ya nos aporta esta vitamina de manera natural. No es necesaria su suplementación.

      Vitamina C

      Al igual que la vitamina E es un antioxidante, previene el estrés oxidativo luchando contra los radicales libres. Una dieta rica en vegetales y fruta como la que deben llevar las mujeres embarazadas ya cubriría el incremento de sus requerimientos por lo que sus suplementación no está justificada. Incluso, algunos estudios indican que un exceso conllevaría problemas graves en el bebé como un escorbuto “de rebote”.

      Vitamina K

      Se le inyecta a todos los recién nacidos de manera sistémica por lo que no se considera necesario su aporte extra durante el embarazo.

      Vitaminas del grupo B

      Todas ellas son vitaminas hidrosolubles. Tanto la B1 (tiamina), la B2 (riboflavina), la B5 (niacina) como la B6 (piridoxina) son necesarias durante el embarazo y su déficit al igual que en algunas su exceso, puede comprometer diversos problemas para el futuro bebé. Aun así, en mujeres con una correcta nutrición no está indicada la suplementación con ninguna de estas vitaminas.

      ¿Sabías qué?

      Se baraja la vitamina B6 como una sustancia recomendable durante el embarazo para aliviar las náuseas durante los primeros meses del embarazo.

      OMEGA 3 (ω3)

      Al igual que el omega 6, nuestro cuerpo no lo puede sintetizar y necesita que lo incorporemos a través de los alimentos. Un déficit de omega-3 puede causar alteraciones en el sistema nervioso. Hay cierta contradicción en si suplementar o no durante el embarazo: algunos profesionales del sector concluyen que los 200 mg de DHA al día necesarios se consiguen consumiendo pescado azul (recordar que de pequeño tamaño) 1-2 veces por semana pero otros grupos de trabajo sugieren que sí se necesita suplementar con ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga.

      Creo que es importante remarcar, que detrás de los suplementos de ω3 hay muchas personas interesadas ya que genera dinero y que además, pueden provocar efectos secundarios graves como síntomas gastrointestinales.  Destacando, que no es lo mismo tomar un suplemento de ω3 que consumir un alimento rico en ω3, los beneficios no son los mismos.   De todas formas, dependerá mucho de la alimentación de la futura mamá así que un correcto asesoramiento alimentario reduciría problemas.

      Recuerda:

      Si no consumes pescado puedes obtener ω3 de nueces, semillas de lino o de chía hidratadas o trituradas, del aceite de lino o de las semillas de cáñamo.

      Multivitamínicos prenatales

      complejos multivitamínicos prenatales

      Prácticamente todos los estudios que he consultado tienen claro qué: “se sugiere no suplementar con complejos multivitamínicos durante la gestación” ya que no son necesarios para muchas mujeres y en algunos casos incluso son nocivos. Teniendo en cuenta que estoy hablando de países desarrollados como España en caso de países en desarrollo, con un nivel económico bajo y/o con déficits nutricionales sí se han visto beneficios. De todas formas, tú médico debe valorarte individualmente (anamnesis, analítica, alimentación…) y tomar la decisión. Aunque según que te diga y lo explicado en este post, duda.

      Sin ninguna duda, siempre puedes pedir la opinión de un nutricionista titulado para tener una mejor valoración sobre tu alimentación. La mayoría de los nutrientes que se incluyen en los complejos multivitamínicos se pueden cubrir con una alimentación saludable, equilibrada y suficiente. Además, la absorción de los nutrientes es mejor si provienen de alimentos que si lo hacen de complejos multivitamínicos, entre ellos pueden competir por su absorción y por lo tanto su efectividad estaría cuestionada. Por ejemplo:

      • Dosis altas de hierro afectan a la absorción de zinc.
      • Dosis altas de zinc reducen los niveles de hierro y cobre.
      • El calcio disminuye la absorción de hierro.
      • La vitamina C de los suplementos a largo plazo pueden deteriorar la absorción de cobre y contrarrestar así la absorción de hierro.

      Además, dosis altas de vitamina A y un exceso de vitamina E pueden provocar efectos adversos.

      Así pues vuelvo a decir que, no es necesario tomar multivitamínicos prenatales durante el embarazo. Y quizás te preguntes ¿y porque mi médico me lo recomienda, mi amiga y mi vecina lo toman y en la farmacia me lo han vendido? Pues claramente porqué hay un interés económico muy importante por parte de la industria farmacéutica, no hay otra justificación.

      No es necesario tomar multivitamínicos prenatales durante el embarazo

      Ten en cuenta:

      Que no se recomiende consumir un complejo multivitamínico prenatal, no significa que no se pueda consumir un complejo que incluya varios nutrientes o mejor dicho, un preparado múltiple. Para muchos organismos (y para mi) es imprescindible consumir ácido fólico y yodo, por lo que puedes comprar un complejo que lleve ambos. Hoy por hoy, existe en el mercado alguno que lleva ácido fólico, yodo y vitamina B12 en 400, 200 y 2 mcg respectivamente. De todas formas, puedes tomar los nutrientes por separado si lo prefieres aunque si son más de dos es posible que te sea poco práctico.

      ¿El aquarius cubre estas necesidades nutricionales?

      ¡Rotundamente NO! Os puede parecer curioso este apartado pero desgraciadamente algunos sanitarios incentivan el uso de Aquarius durante el embarazo. Al parecer los comerciales de la marca que lo producen saben convencer muy bien y ciertos sanitarios no les dan el beneficio de la duda. Y si lo digo es porqué en consulta ya son unas cuantas veces las que me han chirriado los oídos al oír como las futuras mamás me dicen cosas como: “cuando siento que me baja la tensión me tomo un Aquarius como me recomendó mi enfermera”, “si tengo nauseas bebo Aquarius como me dijeron un día en el CAP” y la que ya me destrozó “no tomo ningún suplemento vitamínico ya que me comentó el médico que si tomo diariamente Aquarius ya estoy cubierta”.

      La última frase es merecedora de comentar, así que para poder justificarme voy a poner los ingredientes del Aquarius descritos en la página web de la empresa que podéis ver aquí también:

      aquarius para madres gestantes
      ingredientes del aquarius

      Como veis no aparece ninguno de los nutrientes mencionados durante este post, si soy rebuscada diría que como mucho Vitamina C. Por lo que sin ninguna duda esta bebida es agua con azúcar, edulcorantes y aditivos. NO es válida como multivitamínico y menos recomendable durante el embarazo o cualquier etapa (incluyo deportistas). Te dejo una imagen que he sacado de la web de sinazucar.org, que te recomiendo visitar, para que veas la cantidad de azúcar que ingieres al tomar Aquarius:

      cantidad de azúcar en el aquarius

      Una lata de Aquarius (330ml) tiene:

      26g de azúcar igual a 6,5 terrones de azúcar.                                                  

      Una lata de Aquarius Vive, baja en calorías (330ml) tiene:

      14g de azúcar igual a 3,5 terrones de azúcar.

      Seguro que estás pensando que si el problema es el azúcar (que ya te digo que hay más), podrías buscar su versión zero y así acabas con el problema. Pues también te digo que no te lo recomiendo. Te voy a poner de nuevo sus ingredientes que puedes comprobar aquí:

      ingredientes aquarius zero

      Como ves lo pone bien claro en letra negrita: contiene una fuente de fenilalanina. ¿Y sabes que se recomienda evitar el consumo de fenilalanina durante el embarazo? Pues sí, las mujeres gestantes deben controlar la cantidad que ingieren de fenilalanina ya que niveles altos en la sangre de la madre provocan en el bebé problemas cardiacos, de retraso en el crecimiento, microcefalia y retraso mental. Así que yo en tu lugar evitaría al máximo todo tipo de refrescos azucarados o edulcorados, bebe agua.

      Bibliografía

      1. Grupo de trabajo de la Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio. Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía; 2014.
      2. Martínez RM, Jiménez AI, Navia B. Suplementos en gestación: últimas recomendaciones. Hosp. vol.33  supl.4 Madrid  2016.
      3. López MJ, Sánchez JI, Sánchez MC, Calderay M. Suplementos en embarazadas: controversias, evidencias y recomendaciones. Inf Ter Sist Nac Salud 2010; 34: 117-128.
      4. Recomendaciones de la OMS sobre atención prenatal para una experiencia positiva del embarazo. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2016.
      5. Directriz: Administración diaria de suplementos de hierro y ácido fólico en el embarazo. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2014.
      6. Basulto J. Mamá come sano. Primera edición. Barcelona: Debolsillo; 2015.
      7. De-Regil L, Palacios C, Lombardo LK, Peña-Rosas J. Vitamin D supplementation for women during pregnancy. Cochrane Database of Systematic Reviews 2016.
      8. Donnay S, et al. Suplementación con yodo durante el embarazo y la lactancia. Toma de posición del Grupo de Trabajo de Trastornos relacionados con la Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Endocrinol Nutr. 2013.
      Patricia Nevot

      Patricia Nevot

      Dietista-Nutricionista

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