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      La mayoría de pacientes que recibo en la consulta refieren estar cansados de hacer una dieta tras otra, sienten frustración frente al fracaso de los múltiples regímenes que han empezado a lo largo de su vida y no han acabado. Cuando percibo tal rechazo hacia la palabra dieta, es cuando les pregunto: ¿Qué significa hacer dieta para ti? Para algunos representa comer de una forma saludable y variada. Sin embargo, también recibo respuestas como: ‘’Para mi dieta significa: restricción, agobio, sufrimiento, prohibición’’.

      Este artículo trata de dar las claves para entender qué factores influyen en la efectividad y la duración de la dieta, desde el tipo de motivación, la prisa por sus resultados visibles, las altas expectativas o el autocuidado.

      ¿Qué significa dieta?

      La palabra dieta proviene del griego ‘’diaita’’, que significa estilo de vida. Si escribimos en Google perder peso, aparecen múltiples páginas web con títulos motivadores y entusiastas. ‘’Pierde 2 kg en una semana’’, o ‘’Tips para perder peso rápido y sin pasar hambre’’. Desde mi punto de vista, supone un gran esfuerzo modificar aquellos hábitos que llevan tanto tiempo viviendo con uno mismo en tan solo una o dos semanas. Aunque al principio, puede ser que se experimente esa sensación descrita por varios estudios científicos como ‘’la luna de miel de la dieta’’, en la que se siente una alta motivación acompañada de pensamientos del estilo: ‘’esta es la definitiva; voy a conseguir adelgazar’’. Se percibe una sensación pletórica, pero irá disminuyendo a medida de que pasen los días.

      Probablemente, en algún momento la persona que hace dieta se la salta. De ahí pueden derivar dos conductas: que se viva como un fracaso y se acabe abandonando, con pensamientos arraigados a la parte más autocrítica, como por ejemplo ‘’No lo voy a conseguir’’; ‘’Nunca perderé peso’’, o que se adopte una conducta restrictiva, eliminando de la dieta alimentos que uno considera hipercalóricos, suprimiendo alimentos que gustan o saltándose, incluso, las ingestas.

      por qué abandono dieta

      Esto te puede llevar a experimentar pensamientos recurrentes sobre comida, como por ejemplo, ‘’¿Qué voy a comer luego? ;¿Que hay en la nevera? ;¿ Qué debo comer y que no?; ¡Esto tiene muchas calorías! ; No puedo ir a cenar con mis amigos porque van a una pizzería‘’. Dichos pensamientos probablemente desembocarán en un estado de ansiedad y preocupación constante que interfiera en el día a día. Tanto en el ámbito social como personal.

      Una dieta debería centrarse en tener un estilo de vida saludable y equilibrado, y no basada en el recuento de gramos que se han perdido esa semana. Esa es la filosofía que seguimos en el Centro Júlia Farré.

      El fracaso de las dietas: Las claves

      Motivación intrínseca Vs. Motivación extrínseca

      Existen dos tipos de motivación, la extrínseca y la intrínseca. Si la dieta se basa en la extrínseca, es decir, en decisiones basadas en elementos externos a la persona como, por ejemplo, el acecho del verano o de una boda , las posibilidades de mantener una continuidad son bajas. Una vez pase el evento señalado, no habrá motivo para continuar. En cambio, si la dieta se basa en una motivación intrínseca, como la voluntad de cambiar hábitos alimentarios y mejorar la salud, la decisión estará basada en un elemento estable y
      de largo plazo.

      El mundo de la inmediatez

      Vivimos en una realidad inmediata y resolutiva, hecho que nos lleva a querer conseguir resultados en el menor tiempo posible. Esto se puede ver por ejemplo en la famosa operación bikini, dónde se quiere conseguir en tres meses el idealizado ‘yo más delgado’, recurriendo a dietas restrictivas o dietas milagro, que a corto plazo pueden ser efectivas y con resultados visibles. Sin embargo, durante y después del verano, probablemente se volverá a los anteriores hábitos alimentarios. Cuando hablamos de cambiar de hábitos, es importante tener paciencia, con el cuerpo y con uno mismo, sin cambiar bruscamente la manera de relacionarse con la comida, sino hacerlo de manera controlada y paulatina.

      Expectativas

      Antes de empezar una dieta, es importante preguntarse sobre las expectativas, y si ellas son realistas. Algunos pacientes me explican que ellos quieren llegar a la talla que tenían cuando eran jóvenes, llegar a tener el cuerpo de las modelos que aparecen en los medios publicitarios o querer bajar 2 tallas o más. Todos los cuerpos humanos son únicos e irrepetibles, además, existe la determinación genética. Es importante que, para evitar caer en pensamientos derrotistas y frustrantes, se conozca la propia genética y se construya -con o sin ayuda de un profesional, eso dependerá de cada uno -, unos objetivos que se adapten a la realidad de cada persona. La paciencia y la flexibilidad, en este caso, también serán aliados. El compromiso de uno mismo con los objetivos pequeños y el establecer metas al alcance
      pueden ser claves para el éxito del objetivo.

      Hambre emocional: Gestión de las emociones mediante la comida

      Muchas personas utilizan la comida como auto-regulador de sus emociones. Un ejemplo de ello es la película ‘El diario de Bridget Jones’, con la cantidad de helado que comía Renée Zellweger cuando se sentía triste y sola.

      atracones y dieta

      Comer desde la emoción, puede derivar en conductas que acaben interfiriendo en el día a día y que generen un sufrimiento y malestar psicológico importante. Por ese motivo, el equipo de psicólogas del centro Júlia Farré se centra en descubrir conjuntamente con el paciente el tipo de relación que se establece con la comida, ya que puede ser sustitutorio de otras necesidades no cubiertas. Las preguntas que solemos hacer son ¿Para qué comes? ¿En ese determinado momento, qué función hace la comida en ti?

      Para dar respuesta a estas preguntas, hay que tener en cuenta qué significa el hambre emocional, es decir, las funciones de la comida en la vida de las personas en relación a estados emocionales. Lo explica muy bien Marta García, colega de profesión, en la siguiente clasificación:

      Tipos de funciones de la comida en la vida de las personas

      • Comer como consuelo

        Desde bien pequeños la comida se ha podido asociar a una fuente de alivio y amor, por ejemplo, cuando el niño llora desenfrenadamente y la madre le da el pecho para calmar. De adultos, la comida puede servir para calmar una emoción o un sentimiento, como por ejemplo comer después de una discusión, por el estrés cotidiano, por distracción o por tristeza. Usar los alimentos como forma de afrontamiento a un problema o a una situación crítica.

      • Como refugio seguro

        Desde el inicio de la vida humana se puede asociar la comida a la seguridad, el confort, un lugar donde recurrir para sentirse a salvo y seguro.

      • Como premio o castigo

        La comida también puede servir como premio, ‘’si te portas bien hoy, iremos a comprar golosinas’’, y es así como la mente asocia tener una buena conducta con la comida que provoca placer. En psicología dicha asociación se conoce como refuerzo positivo.Cuando se es adulto y hay un día duro de trabajo, las personas también se dan un premio en forma de comida. De la misma forma en que sirve como premio, lo hace también como castigo. En la niñez sirve también como elemento disuasorio para no tener una mala conducta. En la madurez también puede servir para castigarse por algo.

      • Como celebración

        La comida une a familias, amigos y conocidos. Comemos para celebrar. Comemos para sentir pertenencia.

      • Para dar o recibir afecto

        Regalar unos bombones a una persona enferma o recibir el lote de Navidad que nos envía la empresa son formas que tenemos las personas de dar afecto y recibir afecto. De la misma manera que lo hacemos para demostrar afecto a los demás, también podemos hacerlo para darnos amor a nosotros mismos, si sentimos que necesitamos afecto, o nos sentimos mal y no encontramos la forma de cubrir dicha necesidad, la comida puede ser un óptimo sustitutorio.

      • Como forma de tapar el aburrimiento o sentirnos acompañados

        La comida puede tapar el aburrimiento y también puede ser un buen compañero en una tarde en la que estás solo en casa.

      • Como placer

        Comer es una necesidad, pero también es un placer. Sin embargo, se convierte en un problema cuando la única fuente de placer lo obtenemos mediante la comida.

      • Para liberarnos

        Puede que hayamos crecido rodeados de reglas y normas, basadas en el ‘’debes hacer o debes ser’’. O también puede que tu día a día se vea envuelto en constantes ‘’debo, no debo’’. La comida se puede convertir en tu espacio de liberación y revelación ante las reglas y normas que te acechan en el día a día.

      • Para no sentir

        Puede que estemos experimentando un dolor o sufrimiento que no sabemos gestionar, que se nos hace demasiado grande. En estos casos, la comida puede ser el vehículo para evitar sentir. Es tal el sufrimiento, que necesitamos desconectar de este mundo y nuestra realidad y lo hacemos a partir de la comida.

      El cuerpo no lo es todo

      La autovalía y autoestima no depende solo de los kilos que se pese ni la talla que se use. Sin embargo, para muchas personas sí que es así.
      La evaluación de la propia imagen corporal influye en la identidad, la autoestima y el autoconcepto. Frente a una evaluación negativa, se puede adoptar una actitud u otra. La actitud y conducta que probablemente se llevará a cabo en el caso en el que se decida hacer un cambio hacia una vida más saludable, será un cambio de alimentación, un aumento del ejercicio físico y un mayor autocuidado. Sin embargo, en el caso de la repulsa al propio cuerpo, probablemente se llevarán a cabo conductas de restricción y pensamientos obsesivos sobre el peso y la comida, que a la larga podrían derivar en algún trastorno de la conducta alimentaria.

      Autocuidado

      Vivimos en la era de la productividad e inmediatez, regidos por rutinas agotadoras y obligaciones académicas, laborales, familiares y sociales. A veces nos olvidamos un poco de la persona con la que compartiremos más tiempo en esta vida, nosotros mismos.

      Practicar el deporte que te gusta, leer un libro apasionante, sentir la naturaleza, rodearnos de personas que nos hagan sentir a gusto o darte pequeños masajes son formas de auto-cuidarte. Nuestra alimentación es otra forma más de autocuidado, dar la importancia necesaria y dedicar tiempo en comprar los alimentos, elegir con interés, cocinarlos con imaginación y amor y por último, comerlos de una forma más consciente es una forma más de autocuidarse.

      Mi compañera y psicóloga del centro Júlia Farré, Tania López escribió en sus redes sociales un post en el que diferenciaba: Alimentarse desde el autocuidado Vs. Alimentarse desde la obsesión.

      alimentación y autocuidado

      Y ahora te pregunto, ¿Desde donde te alimentas tú? ¿Te sientes mal si comes una cosa u otra? ¿La comida ocupa tu mente la mayor parte de tu día? ¿Te dices a ti mismo continuamente lo que debes y no debes comer?

      El elevado control te llevará al descontrol

      El elevado control o las altas expectativas que te impones en una dieta restrictiva o dieta milagro, te pueden llevar a experimentar un descontrol alimentario, así como a tener pensamientos recurrentes sobre comida a lo largo del día. Esto puede llevar a experimentar sensaciones de cansancio, sentimientos de culpabilidad y desmotivación de seguir haciendo la dieta.

      Dicha asociación puede llevarte a entrar en un círculo vicioso control-descontrol que a la larga puede derivar en un problema mayor. Como por ejemplo, un trastorno por atracón o ansiedad por comer.

      ¿Crees que necesitas ayuda para mejorar tu relación con la comida?

      Para concluir, te invito a reflexionar sobre cada punto, si mientras estás leyendo alguna sensación, pensamiento o emoción te remueve, es que algo resuena en ti. Si necesitas que una profesional de la psiconutrición te ayude a mejorar tu relación con la comida desde un punto de vista emocional, en el Centro Júlia Farré estaremos encantadas de poder ayudarte. 

      Blanca Sánchez

      Blanca Sánchez

      Psicóloga Sanitaria


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