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      Cada vez tenemos más consciencia de que nuestra microbiota tiene un papel remarcable en nuestra salud ya que influye no únicamente en el tránsito intestinal sino que se relaciona con el sistema inmune, endocrino, urinario, etc. incluso puede estar implicada en el desarrollo de cáncer. Por distintos factores nuestra microbiota puede sufrir alteraciones que afecten a su diversidad y/o a la cantidad de microorganismos que la forman iniciándose un proceso patológico denominado sobrecrecimiento bacteriano o SIBO.

      Si todavía no has oído hablar de esta alteración presta  atención porque se estima que hasta un 35% de la población general puede padecer sobrecrecimiento bacteriano, pudiendo aumentar la prevalencia hasta el 80-90% en pacientes con Síndrome del Intestino Irritable o con Síndrome de la Fatiga Crónica.

      En las siguientes líneas trataré de presentar los conocimientos que tenemos hasta el momento a partir de información extraída de artículos científicos y de la práctica clínica.

      Se estima que hasta un 35% de la población general puede padecer sobrecrecimiento bacteriano - Haz clic para twittear!    

      Si quieres que te ayuemos a tratar un diagnóstico de SIBO puedes ponerte en contacto con nosotras y podremos ayudarte tanto de forma presencial como en nuestra consulta online. 

      ¿Qué es el SIBO?

      imagen crecimiento de bacterias intestinales
      En condiciones normales el intestino delgado no debe albergar prácticamente bacterias, pues es una zona dedicada a la digestión y absorción de nutrientes. Por el contrario en el colon debemos encontrar una microbiota intestinal rica y diversa, llegando a 109 -1012 UFC (unidades formadoras de colonias).

      Se considera sobrecrecimiento bacteriano, conocido como SIBO, por sus siglas en inglés small intestine bacterial overgrowth, al exceso de bacterias en el intestino delgado proximal, por encima de 105 UFC. Inclusive algunos estudios recientes cuestionan la cifra, considerando el diagnóstico a partir de 103 UFC.

      Hasta dónde conocemos, existen 3 clases de SIBO:

      1. De Hidrogeno. Se da cuando principalmente hay proliferación excesiva de bacterias.
      2. De Metano. Ocurre cuando se da sobrecrecimiento de archeas metanogénicas.
      3. De Sulfato. Este tipo de SIBO aún está en líneas de investigación.

      ¿Cuáles son los síntomas del sobrecrecimiento bacteriano? Manifestaciones clínicas.

      Que las bacterias colónicas migren de su hábitat natural, el colon, hasta el intestino delgado provocará molestias en la persona afectada. Las células del intestino competirán con las bacterias por conseguir alimento y esto provocará diferentes alteraciones:

      Alteraciones intestinales derivadas del acúmulo de gas

      Provocado por la fermentación llevada a cabo por bacterias y arqueas se darán molestias gastrointestinales:

      • Distensión abdominal.
      • Hinchazón (frecuentemente el vientre recuerda a la barriga de una embarazada)
      • Dolor abdominal.
      • Flatulencia.
      • Meteorismo.
      • Eructos.
      • Acidez.
      • Alteraciones del tránsito intestinal: Estreñimiento o descomposición (en función de los microorganismos presentes en el intestino delgado). Incluso esteatorrea.

      Derivadas de la producción de metabolitos tóxicos (endotoxinas, compuestos bacterianos, etc.)

      Producidas por parte de la microbiota aumentada, que promueven la producción de citoquinas proinflamatorias. Estas dañarán las microvellosidades de la mucosa intestinal (por dónde absorbemos los nutrientes) causando inflamación en el intestino y malabsorción, aumentando el riesgo de:

      • Deficiencias nutricionales, siendo las más comunes el déficit de vitamina B12, de vitaminas A, D, E y de hierro. Pudiendo aparecer anemia o alteraciones del sistema nervioso, por ejemplo. Los niveles de folatos y vitamina K son generalmente normales o elevados, dada la capacidad de las bacterias de sintetizarlos.
      • Intolerancias alimentarias: fructosa, sorbitol, lactosa, otros carbohidratos, histamina, gluten, etc. en función de las enzimas y transportadores que queden afectados, por el daño de la mucosa intestinal.
      • Astenia, causada por los déficits nutricionales.
      • Pérdida de peso, provocada por la malabsorción y los síntomas gastrointestinales que pueden provocar falta de apetito o evitación de la comida por el malestar que suele aparecer después de la ingesta.
      • Riesgo aumentado de infección por Cándidas y otras levaduras.

      Derivadas de no atender y no tratar los síntomas anteriores durante largo tiempo

      Pueden romperse las uniones entre los enterocitos apareciendo permeabilidad intestinal (intestino permeable o agujereado, conocido en inglés como Leaky Gut). Ante esta situación el contenido de intestino puede entrar en contacto con el sistema inmunitario y causar inflamación sistémica, elevando la probabilidad de aparición de enfermedades autoinmunes (enfermedad de Crohn, Colitis ulcerosa, etc.), alergias, afecciones dermatológicas, neurológicas o resistencia a la insulina, entre otros.

      síntomas de sobrecrecimiento bacteriano

      Causas del SIBO ¿Por qué aparece?

      Existen diversos motivos que pueden conducir a la proliferación patológica de microbiota en el intestino delgado. A continuación trato de resumírtelas:

      Causas anatómicas

      • Alteraciones en la válvula ileocecal o válvula de Bauhin. Cuando la “puerta” que separa el intestino grueso del delgado queda abierta (Síndrome de la válvula ileocecal abierta) es más probable que aparezca un SIBO. Esta alteración tiene varias causas posibles:
        • Cirugías intestinales.
        • Síndrome del intestino corto que curse con ausencia de esta válvula.
        • Enfermedades inflamatorias intestinales (Crohn, Ileitis…) que afecten a la válvula de Bauhin.
        • Estrés.
      • Síndrome del asa ciega. En el cual parte del intestino delgado forma una bolsa o asa en la que los alimentos se estancan siendo un ambiente ideal para que la microbiota prolifere. Puede producirse por:
        • Cirugías abdominales (by-pass gástrico, gastrectomía…).
        • Adherencias intestinales.
        • Radioterapia abdominal.
        • Presencia de fístulas.
        • Diverticulosis.
        • Etc.
      • Otras

      Déficit de ácido gástrico, bilis y/o enzimas digestivas.

      Éstos tienen propiedades bacteriostáticas, impiden que las bacterias colónicas lleguen al estómago e intestino. Cuando su cantidad se ve mermada, existe mayor probabilidad de colonización de la microbiota en estas porciones del tubo digestivo. ¿Qué puede provocar estos déficits?

      Condiciones que causan disminución o ausencia de ácido clorhídrico en el estómago (hipoclorhidria/aclorhidria):

      • Mayor edad.
      • Consumo de medicamentos inhibidores de la bomba de protones o antagonistas de los receptores de hidrogeno, mal llamados protectores gástricos o antiácidos, que se usan habitualmente para tratar la acidez producida por reflujo gastroesofágico. Ejemplos de estos fármacos son el Omeoprazol o la Ranitidina.
      • Gastritis crónica atrófica (secundaria a infección por Helicobacter pylori o de causa autoinmune).
      • Anemia perniciosa.
      • Tratamiento con radioterapia.
      • Bypass gástrico.
      • Etc.

      Condiciones que provocan disminución de la bilis (colestasis):

      • Coledocolitiasis (piedras en la vesícula biliar que obstruyen el flujo de ácidos biliares).
      • Colangitis (inflamación de las vías biliares).
      • Quiste de colédoco.
      • Pancreatitis.
      • Neoplasia en la cabeza del páncreas o de las vías biliares
      • Uso de algunos fármacos.
      • Sida.
      • Cirrosis biliar.
      • Hepatitis toxica, vírica o autoinmune.
      • Enfermedad de Caroli.
      • Enfermedad de Byler.
      • Parásitos.
      • Divertículo duodenal.
      • Etc.

      Condiciones que conducen a déficit de enzimas digestivas (lipasas, peptidasas, amilasas):

      • Mayor edad.
      • Alteraciones en las glándulas salivales.
      • Patologías pancreáticas (pancreatitis, obstrucción, cáncer…)
      • Trastornos hepáticos.
      • Enfermedad de Crohn.
      • Fibrosis quística.
      • Etc.
      •  

      Disminución de la motilidad intestinal (movimientos propios del intestino).

      En condiciones normales nuestro intestino lleva a cabo dos tipos de movimientos:

      1. Los asociados a la ingesta de comida.
      2. Los asociados a los periodos de ayuno, conocidos con el nombre de complejo motor migratorio (CMM). Estos movimientos se activan entre 2 y 4 horas después de haber ingerido alimentos y son importantísimos ya que su función es mantener la luz del intestino delgado despejada y “limpia” de bacterias procedentes de los alimentos, disminuyendo así el riesgo de sobrecrecimiento de la microbiota.

      Uno de los síntomas más claros de una motilidad deficiente es el estreñimiento, así que buscar su causa y tratarla puede prevenir la aparición de SIBO.

      Existen diversas situaciones en las que puede darse peor motilidad:

      • Mayor edad.
      • Consumo de ciertas drogas o fármacos (anticolinérgicos, antidiarreicos, opiáceos como la morfina o codeína, etc.).
      • Diversas patologías: Hipotiroidismo, Neuropatía Autónoma por Diabetes, Parkinson, Esclerodermia, Enteritis radica, Polimiositis, Amiloidosis, Esclerosis múltiple, Celiaquía, Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn, Colitis ulcerosa), Síndrome del Intestino Corto, Obesidad, etc.
      • Falta de actividad física: edad avanzada, exceso de peso muy acusado (obesidad mórbida o extrema), personas encamadas, personas con hemiplegia/paraplegia, personas con síndrome de la fatiga crónica y/o fibromialgia que tengan mucha dificultad para moverse…
      • Algunas conductas alimentarias: dieta pobre en fibra, mascar chicle o consumir estevia.
      • Etc.

      Patologías autoinmunes

      Esclerodermia, diabetes mellitus tipo 1, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, celiaquía, hipotiroidismo autoinmune (hipotiroidismo de Hashimoto, enfermedad de Graves, tiroiditis atrófica…), artritis reumatoide, etc.

      Quiero aclarar que el hecho de que padezcas una de estas condiciones no implica que vayas a tener SIBO pero si aumenta el riesgo de padecerlo.

      Diagnóstico

      pruebas médicas SIBO
      Llegados a este punto, ante una sospecha de sobrecrecimiento bacteriano puede ser de ayuda tener un diagnóstico para afinar el tratamiento posterior.

      Si optas por tener un informe diagnóstico, te detallo cuál sería el orden cronológico y los pasos a seguir:

      ¿A qué profesional médico acudir en primer lugar?

      Lo primero que debes hacer es una visita médica para orientación diagnóstica y solicitud de pruebas. Dirígete a un digestólogo actualizado en temática de sobrecrecimiento bacteriano. Después de una anamnesis clínica tendrá la información necesaria para orientarte en las pruebas que debes hacerte.

      ¿Qué pruebas realizar?

      La prueba adecuada para el despistaje del SIBO es el test de aliento con lactulosa o glucosa.

      El test no es invasivo, consiste en soplar a través de una boquilla para medir, en diferentes momentos a lo largo de 3-4 horas, la cantidad de hidrogeno y metano del aliento tras tomar un sustrato (10g de lactulosa o 75g de glucosa).

      Los resultados sobre la cantidad de gas encontrado se presentan en forma de curvas como las que te muestro a continuación, dónde en el eje horizontal se expresan el tiempo transcurrido en minutos y en el vertical la cantidad de gas calculada en partes por millón (ppm). Puedes encontrar los dos gases en una misa curva o bien en dos separadas. Algunos laboratorios incluyen también los datos recogidos en forma de tabla.

      curva médica SIBO
      Ilustración 1. Ejemplo de Curva con dos gases y Tabla de resultados.
      ejemplo resultado digestivo
      Ilustración 2. Ejemplo de Curva con dos gases, sin tabla.
      Interpretación de los resultados: El hidrogeno y metano son gases producidos por la microbiota. Su elevación en la primera parte del test (los primeros 90 minutos más o menos, puede variar según la velocidad de tránsito intestinal de cada persona) indica presencia de microbiota en el intestino delgado y por lo tanto un SIBO positivo. Más exactamente se debe diagnosticar Sobrecrecimiento bacteriano ante:

      • una elevación de 20ppm o más de hidrógeno (H2) respecto al valor basal, o bien
      • un aumento de 10ppm o más en el caso del metano (CH4) respecto a su valor basal.

      Limitaciones de este test: Podrías obtener un test negativo pero haber presentado síntomas durante su realización, en este caso existe controversia en cómo proceder, aunque muchos profesionales optan por tratar los síntomas, como si el test fuera positivo debido a que éste puede tener limitaciones, entre otras:

      • Dar falso negativo en el caso de personas con un tránsito intestinal rápido, por ejemplo aquellas con síndrome del intestino corto, en estos casos la elevación de los gases puede producirse pasados los 90 minutos lo que se considera fisiológico (test negativo).
      • Dar falso negativo en el caso de un SIBO por sulfuro de hidrogeno, ya que hasta el momento no se realizan curvas con valoración de este gas. Así pueden no elevarse las curvas de metano e hidrogeno pero existir sintomatología si estamos ante esta modalidad de sobrecrecimiento.
      ** ¿Y qué pasa con las curvas de lactosa, fructosa o sorbitol que se elevan en los primeros minutos? Pues que son sospechosas de SIBO. Cuando la mucosa intestinal está afectada, como he comentado en el apartado 2 “manifestaciones clínicas” puede alterarse la absorción de estos azúcares, siendo una intolerancia provocada por el sobrecrecimiento y que sólo se resolverá completamente si se trata el SIBO.

      Si decides hacer el test, ¡que no sea en vano! Te doy dos recomendaciones para obtener unos resultados válidos:

      1. Respetar las indicaciones para preparar la prueba

      Des del centro médico te indicarán que acciones debes llevar a cabo los días previos al test, entre otras:

      • Qué alimentos consumir y no consumir.
      • Evitar la toma de ciertos fármacos y suplementos: antibióticos (tampoco suplementos naturales con efecto antibiótico como los a base de ajo por ejemplo), probióticos, prebióticos (fibras), laxantes (como magnesio), antiácidos (omeoprazol…), procinéticos (motillium…), etc.
      • Realizar ayuno nocturno antes de la prueba.
      • Cómo lavarte la boca y la necesidad de usar un colutorio de clorhexidina el mismo día.
      • No fumar antes del test.
      • No realizar actividad física durante la prueba.
      • Etc.

      2. El test debe medir los dos gases (Hidrógeno y metano)

      Por desgracia, es habitual encontrarnos en consulta con curvas únicamente con H2 las cuales pueden dar lugar a:

      • Falsos negativos:

      Si no hay producción de hidrogeno con el test se considerará éste negativo, pero quizás hay microbiota productora de metano.

      El hidrogeno elevado es indicativo de presencia de bacterias mientras que si se eleva el metano muestra existencia de otros microorganismos, las archeas. Mientras que las bacterias colónicas se alimentan del bolo alimenticio, las archeas se alimentan del hidrógeno producido por las bacterias. Es decir, las archeas necesitan de las bacterias para sobrevivir, así que podríamos encontrar una curva sin hidrogeno porque las archeas lo hubieran utilizado pero con el metano elevado producido por las archeas. Si no se mide este gas no se verá una fotografía completa y relista de la situación, dando por hecho que no existe SIBO cuando quizás lo haya.

      • Tratamiento infectivo:

      Como te voy a contar en el siguiente apartado, en el caso de usar antibióticos farmacológicos se utilizan distintos fármacos dependiendo de los gases que se hayan elevado.

      Para evitar pruebas que no sean de utilidad, mi consejo es que te informes antes con el laboratorio al que quieras acudir sobre si realizan el test con los dos gases y si no es así que acudas a otro centro dónde puedan realizarte la prueba de forma adecuada.

      “En mi laboratorio hacen el test con 3 gases”. Si es así, ¡genial! Empiezan a haber algunos sitios dónde evalúan también la cantidad de anhídrido carbónico, un gas que sirve para evitar resultados erróneos: si su concentración es baja el test no se considera válido y deberá repetirse.

      Tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano

      La tríada del tratamiento en el caso de SIBO consiste por un lado en tratamiento con antibiótico, por otro, en el abordaje nutricional para adaptar la alimentación y finalmente en una aproximación psicológica para la gestión del stress.

      Tratamiento con fármacos convencionales o con herbáceos:

      TRATAMIENTO ANTIBIÓTICO

      Se puede optar por el tratamiento médico tradicional con antibióticos farmacológicos, en cuyo caso es ideal tener el test de aliento, ya que en función de que gas se eleva se opta por unos fármacos u otros, o bien por tratamiento antibiótico botánico. Te detallo cada uno:

      Antibióticos farmacológicos:

      Generalmente se utilizan antibióticos de amplio espectro entre 7 y 14 días para corregir el sobrecrecimiento. Muchas veces son necesarios varios ciclos de tratamiento por lo que es recomendable usarlos a dosis mínimas efectivas y hacer rotación de fármacos para disminuir las posibilidades de resistencia.

      tratamiento antibiótico
      • En el caso de elevación de Hidrógeno (H2) suelen pautar Rifamicina.
      • En el caso de elevación de Metano (CH4) con o sin elevación visible de Hidrógeno (H2) se aconseja asociar dos antibióticos, generalmente Rifamicina + Neomicina / Metromidazol. Como he explicado anteriormente aunque en el test solo se vea elevación de metano seguro que hay producción de hidrogeno y por lo tanto serán necesarios dos fármacos para erradicar las bacterias y las arqueas productoras de estos gases.
      • En el caso SIBO por sulfuro de hidrógeno, el tratamiento es el mismo que en el caso de SIBO por metano.
      antibióticos naturales

      Productos herbáceos con acción antibiótica:

      Se trata especies botánicas con actividad bacteriostática, antifúngica o antiviral. Se pueden usar distintos extractos herbales solos o combinados: aceite de orégano, aceite de tomillo, berberina, alicina, ajenjo o artemisa, canela o neem entre otros.

      Este enfoque terapéutico con antibióticos va orientado a corregir el sobrecrecimiento bacteriano y restructurar el equilibrio de la microbiota, no obstante si no se atienda a la causa del SIBO y actúa para tratarla hay riesgo de recidivas. Los estudios estiman que hay recaídas en un 40-50% de los casos. Es por este motivo que es importante un TRATAMIENTO COADYUVANTE a los antibióticos que se focalice en tratar la causa que ha provocado el SIBO. Algunas opciones son:
      • PROCINETICOS farmacológicos o botánicos, cuando hay afección en el complejo motor -migratorio (motilidad intestinal).
      • ENZIMAS DIGESTIVAS, en el caso de que haya dispepsia.
      • PROBIOTICOS, para restablecer el equilibrio de la microbiota.
      Por otro lado,  en el caso de que existan déficits de macronutrientes será necesario valorar la necesidad de suplementación.

      Dieta para SIBO

      Paralelamente al inicio de tratamiento farmacológico es conveniente adaptar la alimentación. Para ello lo conveniente es que te pongas en manos de un dietista-nutricionista entendido en disbiosis.

      Se han propuesto distintas dietas para el tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano, pero la que tiene mayor aplicabilidad en la práctica clínica en nuestro entorno es la Dieta baja en FODMAPs.

      Esta dieta limita el aporte de todos los azúcares fermentables que pueden ser usados por la microbiota como sustrato energético, por ello se considera una herramienta para disminuir su actividad. No obstante, sin estar asociada a tratamiento antibiótico, farmacológico o botánico, no erradicará el sobrecrecimiento.

      La dieta baja en FODMAPs no está diseñada para seguirla toda la vida, sino que tiene carácter transitorio en su fase estricta (1-2 semanas) debiéndose progresar para evitar generar más disbiosis, pues sin fibra, la microbiota saludable se verá afectada y la recuperación puede verse comprometida.

      Podemos ayudarte a planificar tu dieta

      Es indispensable el acompañamiento de un dietista-nutricionista para que pueda personalizarla a cada caso concreto y guiar en la reintroducción en función de la sintomatología presentada.

      Gestión del estrés

      Aunque suene a tópico la gestión del estrés es fundamental y es el tercer pilar del tratamiento del SIBO.

      El estrés crónico tiene implicaciones orgánicas que favorecen la proliferación de las bacterias: disminuye el ácido clorhídrico del estómago, aumenta el riesgo de colonización de microorganismos patógenos y de translocaciones, se altera el sistema inmunitario aumentando el riesgo de alergias y enfermedades autoinmunes, el peristaltismo intestinal se desajusta, etc.

      Mis consejos son:

      1. Prioriza el DESCANSO NOCTURNO. Como te contábamos en este artículo el sueño funcional debe ser de 8 horas continuas como mínimo. Una falta de descanso que se alarga en el tiempo puede inducir un incremento de cortisol, la hormona del estrés.
      2. Sincroniza tus rutmos circadianos. Cuando nuestro reloj interno se desregula la salud se ve resentida. Te animo a escuchar este podcast dónde se dan claves para regularlo. Son buenas ideas exponerte a la luz solar al levantarte y evitar la luz de pantallas unas horas antes de acostarte.
      3. Gestiona como afrontas las situaciones de tu día a día para que no aumenten tu nivel de ESTRÉS de forma crónica. Para ello puede ayudarte el contacto con la naturaleza, la meditación o la práctica de mindfulness, entre otros. Si te faltan herramientas para conseguirlo no dudes en buscar el acompañamiento de un psicólogo/a, te recuerdo que saber la teoría no significa ni mucho menos poder aplicarla. Iniciar una terapia psicológica es un acto de valentía que puede cambiar tu vida.
      infografia tratamiento SIBO
      No quiero despedirme sin recordar que este escrito es eso, una explicación que pretende recoger información que pueda resultar de utilidad. No sustituye en ningún caso las visitas con los profesionales sanitarios adecuados para una correcta evaluación y tratamiento personalizados a cada caso concreto.

      Si te ha servido de ayuda, me alegra. Si crees que puede ser útil para tus conocidos te animo a compartirlo y si te surge alguna pregunta o quieres hacer alguna aportación no dudes en escribirnos en los comentarios.

      Natalia Celma

      Natalia Celma

      Dietista - Nutricionista

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